6 perros y gatos que recibieron diplomas académicos

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(AP Photo/Matt Rourke)

Si uno piensa que se requieren años de estudio y esfuerzo para concluir una carrera de educación superior u obtener un título de posgrado, estos animales no tuvieron que hacer absolutamente nada para recibirse. Nada de tareas, ni exámenes, ni tesis. Lo que si lograron, sin embargo, fue desprestigiar a varias organizaciones e institutos como fábricas de diplomas, certificados sin acreditación alguna que otorgan a cambio de un pago oneroso.

Estas son sus historias:

1. SONNY

El anfitrión de un programa de televisión en Australia se tomó la molestia de buscarle un título profesional a su perro labrador Sonny. Al acudir a la página de internet de Ashwood University, una fábrica de diplomas con sede en Pakistán, lo único que tuvo que hacer Chas Licciardello fue escoger la carrera (medicina), anotar las aptitudes del estudiante (comer desperdicios del bote de basura de un hospital, experiencia como proctólogo al olfeatar el trasero de otros perros), y hacer un pago de 450 dólares. Una semana después, Chas recibió el diploma por correo y el perro se convirtió en Dr. Sonny. Acto seguido, Chase se llevó al buen Dr. Sonny a una clínica a buscar trabajo pero fueron echados de la zona.

2. SASSAFRAS HERBERT

En una nota publicada en 1984 por la revista TIME, un médico de Nueva York quiso desenmascarar el programa de certificados de la American Association of Nutrition and Dietary Consultants, y así demostrar que “algo que parece un diploma no significa que alguien ha recibido la capacitación adecuada.” ¿Cómo lo hizo? Pagó 50 dólares para otorgarle un diploma a su perrita poodle, Sassafras Herbert, desde entonces una nutrióloga en el directorio oficial de asesores de nutrición y dieta.

Algunos títulos y certificados en nutrición son otorgados por colegios no acreditados en base a una formación incompleta y científicamente inadecuada. Cualquier diploma emitido por una institución que no esté acreditada por una agencia reconocida por el Departamento de Educación de los Estados Unidos debe tomarse con sospecha. Es posible que no represente la finalización de un programa de entrenamiento adecuado.

Via Consejo Americano sobre Ciencia y Salud.

3. ZOE D. KATZE

Quizás no hay caso más celebre que el de Zoe D. Katze, reconocido “hipnoterapista”… y gato. Fue en el 2001 cuando el psicólogo Steve K. D. Eichel obtuvo no uno, sino varios certificados otorgados por institutos y asociaciones que supuestamente se especializan en hipnoterapia, todos estos a nombre de su gato (su nombre dice “Zoe el Gato” en alemán). La mayoría de los estados en la Unión Americana permiten que cualquiera pueda ofrecer servicios de terapia sin la necesidad de una licencia.

4. COLBY NOLAN

No es raro que las mascotas de fiscales sean empleadas para desarticular fábricas de diplomas, como Trinity Southern University, con sede en Dallas, Texas. En 2004, un fiscal de Pennsylvania inscribió a su gato, de nombre Colby Nolan, en dicho instituto. Solo tuvo que apuntar sus aptitudes académicas, falsas por supuesto, su experiencia laboral (niñero, repartidor de periódicos) y listo. La escuela se puso en contacto y le dijo al agente del fiscal que Colby podía aplicar para un licenciatura por la módica suma de 299 dólares, y 100 dólares adicionales por un MBA express. Colby no tuvo que hacer nada para obtener un GPA de 3.5, una marca bastante alta.

Una vez que el gato recibió su diploma por correo, el fiscal general del estado interpuso una demanda judicial contra los directores de Trinity. El juez ordenó que los dueños de la escuela tenían que pagar una multa superior a los 100 mil dólares, incluyendo el reembolso de todos los cargos que hayan realizado a sus “graduados” humanos.

Via NBC News.

5. LULU

La credibilidad de un testigo durante un juicio fue demolida por completo cuando uno de los abogados de la entidad demandante demostró que el testigo, Joe Galloway, había mentido bajo juramento. Antes de proporcionar evidencia en una demanda judicial, Galloway alistó sus logros académico, incluyendo una maestría en administración de empresas otorgada por Concordia College, ubicado en las Islas Vírgenes Británicas. Solo que Galloway hizo el curso por internet. El abogado probó que el diploma de Galloway carecía de valor alguno, ya que el asesor inscribió a su perro Lulu en el mismo curso.

Sin ninguna dificultad el perro pudo obtener un certificado y las transcripciones que eran en forma idéntica a las proprocionadas más adelante por Joe Galloway, aunque con calificaciones que, de hecho, fueron más altas que las que él alcanzó.”

La empresa defensora despidió a su empleado cuando se dio a conocer la mentira. Via The Times.

6. HENRIETTA

El gusto de nuestras mascotas por la terapia o la nutrición no conoce fondo. Tal es la historia de Henrietta, un gato (macho) cuyo dueño le consiguió un diploma de nutriólogo de la American Association of Nutritional Consultants (irónicamente, esta asociación es la sucesora de la otra asociación de nutriólogos que certificó a Sassafras Herbert; su meta consiste en mejorar la reputación del sector). Ben Goldacre, el doctor británico que consiguió el certificado, dijo estar muy orgulloso de los logros de su mascota, tomando en cuenta además que Henrietta tiene “un año que falleció”. Impresionante.

No necesitas ser humano. Ni siquiera necesitas estar vivo. No hay examen. No hay verificación de tus aptitudes. Y no hay evaluación sobre tu práctica. Supongo que podría ser vergonzoso para algunos de sus miembros profesionales certificados. Al parecer, el diploma solo está ahí para certificar que tienes $60.

En efecto, 60 dólares fue lo que Goldacre tuvo que pagar por una hoja de papel con un par de firmas. Via The Guardian.

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