ADN revela que los cananeos sobrevivieron al exterminio ordenado por Dios en la Biblia

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(Dominio público)

El Dios del Viejo Testamento es un Dios vengativo y celoso, tan celoso que ordenó al pueblo de Israel a llevar a cabo el exterminio de todas las naciones que idolatren a Moloch y a otros dioses. Tal fue el caso de los cananeos:

Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida, sino que los destruirás completamente: al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado.” -Deuteronomio 20:16-17.

Dios tenía miedo de que los israelitas fueran a imitar las “abominaciones” que cometían estas tribus, y terminaran por rendirle tributo a dioses ajenos. Tan es así que Dios prohibió, en repetidas ocasiones, a los descendientes de Abraham de mezclarse con “las hijas de Canaán”.

La historia nos cuenta que el término “cananeo” no se refiere en específico a una tribu, sino a una aglomeración de naciones que habitaban la tierra de Canaán, un territorio que abarca lo que hoy corresponde a Israel, Palestina, y partes de Siria y Líbano. O sea, aquella Tierra Prometida a los judíos entre el río Jordán y el Mediterráneo.

En los ojos de Dios, los cananeos (también referidos como amorreos) eran invasores en la tierra de su pueblo elegido, por lo que el Creador dictó instrucciones a los líderes, reyes y profetas de los israelitas sobre cómo conquistar estas ciudades, destruir a sus ídolos y exterminar a su gente.

Sin embargo, ¿qué fue de los antiguos cananeos que Dios mandó a destruir? Según nos cuenta la propia Biblia, el pueblo de Israel logró imponerse en la Tierra Prometida, pero no lograron borrar a los enemigos de Dios del mapa. Incluso el sabio Rey Salomón se dejó seducir por las tentaciones de los cananeos restantes:

Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor.” -Reyes 11:1-2

Ahora la ciencia confirma lo que infiere la Biblia sobre la supervivencia de los cananeos.

¿Cómo? Con pruebas de ADN.

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Restos de cananeos antiguos (Claude Doumet-Serhal/Sidon Excavation)

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Esta semana se publicó un análisis genético que demuestra que los descendientes de los hijos de Canaán siguen vivos en el Líbano de la era moderna. El ADN fue extraído de los restos humanos de cinco cananeos en una excavación arqueológica de Sidon. Se calcula que los restos tienen entre 3,650 y 3,750 años.

Un equipo de especialistas de genética analizó los resultados y los comparó con el genoma de 99 habitantes vivos del Líbano. Lo que arrojaron los resultados fue que los libaneses comparten el 93% de su ascendencia con las muestras extraídas de los cananeos que vivieron en el mismo sitio pero hace 4 mil años.

Sabemos de los antiguos egipcios y los antiguos griegos, pero sabemos muy poco sobre los antiguos cananeos porque sus registros no sobrevivieron. Sus escritos pueden haber sido conservados en papiro, [material] que no soportó la prueba del tiempo como lo hizo la arcilla.

Palabras del Dr. Marc Haber, autor principal del estudio. Pero lo que más sorprendió a los investigadores fue que el código genético de la civilización actual en el Líbano cambió muy poco, relativo a sus antepasados de la Edad de Bronce.

La genética tiene el poder de responder preguntas que los registros históricos o la arqueología no pueden responder.”

Este hallazgo arroja nueva luz sobre un elemento importante del pasado de Líbano, un país del Medio Oriente que ha vivido a lo largo de los años en medio de tensiones irreconciliables por las creencias religiosas que divide a la sociedad. Por lo menos ahora se sabe que comparten una ascendencia en común.

Via New York Times.

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