5 relatos increíbles de fusilamientos en la historia de México

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(Foto por General Photographic Agency/Getty Images)

El fusilamiento es una institución que adolece de algunos inconvenientes…” Julio Torri. De Fusilamientos.

En Francia los condenaban a la guillotina, en Japón se sometían al ritual del seppuku, y en México eran “pasados por las armas”. Cada país tiene o tenía su forma de ejecución preferida de acuerdo a sus costumbres militares o sus tradiciones populares.

En el caso de México, solo basta echarle un ojo rápido a un libro de historia nacional para toparse con una o varias víctimas de fusilamientos. Desde emperadores depuestos a bandidos pordioseros, el fusil nunca discrimina, y si algo tienen en común todas estas personas son sus últimos segundos, cuando tuvieron que enfrentar las frías miradas de un pelotón de soldados.

¿Cuántos habrán perdido su vida de esta manera en territorio mexicano? Es imposible tener un número preciso. Pero aunque sea podemos hacer un recuento de 5 relatos insólitos de hombres que tuvieron el (des)honor de morir con varios balazos en el pecho. O en la espalda, según las circunstancias.

1. WENSESLAO MOGUEL

Uno de los pocos afortunados que pueden presumir de haber sobrevivido, no solo el fusilamiento, sino también el tiro de gracia. Wenseslao era un soldado en las tropas carrancistas cuando fue capturado el 18 de marzo de 1915 por fuerzas enemigas. Sin otorgarle su derecho a un juicio, el joven de 25 años fue pasado por las armas junto con sus compañeros y recibió de seis a ocho heridas en el pecho. Al ver que se aferraba a la vida, el comandante sacó su pistola y le dio un disparo que le destrozó la mandíbula. El ejército siguió su marcha, pero Wenseslao no murió y se arrastró hasta la iglesia más cercana. Aquí recibió asistencia del párroco y logró recuperar su salud. Con el paso del tiempo, la historia de “el fusilado” se volvió famosa. Incluso fue a parar al programa radiofónico de Ripley en la década de los 30. Fuente.

2. MAXIMILIANO DE HABSBURGO

¿Cómo murió el emperador Maximiliano? ¿Realmente fue como lo retrató Édouard Manet en su famosa interpretación del fusilamiento en Querétaro? El investigador Carlos Tello Díaz cuenta que el archiduque austriaco vestía de negro cuando fue acompañado por sus generales Miguel Miramón y Tomás Mejía para ser ejecutados en el Cerro de las Campanas. Eran las 6 de la mañana del 19 de junio de 1867.

Maximiliano se acercó a los soldados encargados con ejecutar la última pena y le entregó una pieza de oro a cada uno. Esperaba que tomaran el cuidado de no dispararle en la cara, para que así su madre pudiera reconocerlo en el féretro. El emperador cedió su lugar en el centro a Miramón y gritó “¡Viva México!” antes de que sonara la primera descarga. Se dice que Maximiliano no murió al instante, sino agonizó por varios minutos hasta que por fin recibió el tiro de gracia.

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Cadáver de Maximiliano por el fotógrafo Francois Aubert. (Dominio Público)

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3. MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA

Una vez concretado el humillante proceso de degradación y despojado de todas las ornamentas de su orden, Miguel Hidalgo fue escoltado hasta el mismo sitio donde hoy se levanta el Palacio de Gobierno de Chihuahua. La fecha: 30 de julio de 1811. En su reporte oficial, el coronel Francisco Armendáriz relató los pormenores de la ejecución del “Padre de la Patria”, sucesos que se enfrentó con una dificultad algo inusual. A pesar de dos descargas de una fila que consistía de cuatro soldados, Hidalgo simplemente no moría:

…conducido hasta donde se hallaba el pelotón que iba a ejecutarle, [Hidalgo] repartió dulces a los soldados, pidió que le tiraran al corazón, poniendo su mano sobre el lado izquierdo de su pecho, encargó a los soldados que la tomasen por el blanco, y se dejó vendar con entereza; a la señal del capitán cuatro soldados hicieron fuego, destrozándole el vientre y quebrándole el brazo izquierdo, él se arrancó la venda con la mano derecha y lanzó una mirada a los soldados, brotando de sus ojos dos lagrimas; se hizo otra segunda descarga, quebrándole el esternón; en seguida otra tercera, que sólo le destrozó el estómago; entonces el capitán hizo avanzar dos soldados, que le hirieron el corazón, quedando entonces completamente muerto…”

4. ISAÍAS CONSTANTE LAUREANO

¿Quién fue el último fusilado en México? Este peculiar honor le pertenece a un soldado de 28 años de nombre Isaías Constante Laureano. La sentencia fue ejecutada en una prisión militar de Saltillo, Coahuila, el 9 de agosto de 1961. Constante Laureano fue encontrado culpable por una corte militar por los cargos de insubordinación y asesinato. El soldado fue detenido por matar con su carabina a dos de sus compañeros. Se dice que al momento de cometer el crimen, el condenado se encontraba en estado de ebriedad. El fusilamiento fue llevado a cabo por una descarga de ocho fusiles y un tiro de gracia. El último fusilado en México pidió que no le vendaran los ojos, para que así pudiera ver el alba. Fuente: Francisco Tobías.

5. TLATLAYA

Aunque Isaías Constante Laureano fue el último fusilado de acuerdo a una condena emitida por una corte, no debe ser sorpresa que los fusilamientos se siguieran llevando a cabo en el país, solo que de manera extraoficial. En un caso reciente proporcionado por la interminable guerra contra el narco figuran los sucesos en Tlatlaya ocurridos el 30 de junio de 2014. Según la versión de las autoridades, 22 delincuentes fueron abatidos en un tiroteo entre el ejército y el crimen organizado, pero un testigo del altercado dijo a Esquire que estas personas fueron fusiladas por las tropas, luego de que los pistoleros se hubieran rendido.

Todos salieron. Se rindieron, definitivamente se rindieron. (…) Entonces les preguntaban cómo se llamaban y los herían, no los mataban. Yo decía que no lo hicieran, que no lo hicieran, y ellos decían que ‘esos perros no merecen vivir’. (…) Luego los paraban así en hilera y los mataban. (…) Estaba un lamento muy grande en la bodega, se escuchaban los quejidos”.

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(AP Photo/Rebecca Blackwell, File)

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