Las ruinas de Veracruz

Una comparación de los dos últimos mandatos priistas en un estado destruido

El primero de diciembre de 2016 asumió el gobierno del estado de Veracruz el panista Miguel Ángel Yunes. El político encabezará una renovación política en un estado en crisis: Veracruz estuvo bajo control del PRI durante 86 años y, en los últimos dos sexenios, sufrió un profundo desgaste de la economía, las instituciones y la seguridad pública. Además, la transición no podría ser más dramática: Yunes es, desde hace muchos años, el principal opositor de Fidel Herrera Beltrán y de su heredero político Javier Duarte de Ochoa.

Ahora, con la llegada del PAN al poder, el nuevo gobierno tendrá la dificilísima tarea de reconstruir algo de las ruinas de un estado que, en algún momento, fue sinónimo de crecimiento y progreso. En vista de esta profunda crisis, hicimos un recuento histórico de cuatro aspectos fundamentales en la vida del estado. Así, a través de un comparativo en economía, corrupción, política e inseguridad podremos observar el estado actual de Veracruz después del nefasto mandato de Javier Duarte.

Economía

(Reuters)

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El legado Herrera

En materia de economía, el gobierno de Fidel Herrera atrajo considerables críticas. Y los problemas de la administración del político veracruzano salen a la luz cuando se compara con algunas de los resultados económicos de gobernantes anteriores. Según cifras tomadas del INEGI, durante la administración de Miguel Alemán (1998–2004), hubo un crecimiento del 165% en el Producto Interno Bruto del Estado (PIBE) por habitante, y del 136.5% en el crecimiento económico total de Veracruz. En contraste, durante el gobierno de Fidel Herrera, vemos una reducción considerable en estos números: la tasa de incremento del PIBE per cápita fue solamente del 55% y el estado redujo su crecimiento a sólo 34.1%. Y estos números se relacionan directamente con el aumento de la deuda en Veracruz que llegaba ya, en 2010, a niveles preocupantes.

La deuda que legó el gobierno de Miguel Alemán fue considerablemente mayor a la que recibió: pasó de 325.1 millones de pesos en 1998, a 3 mil 500 millones de pesos en 2004. Desde ahí, el problema no hizo más que agudizarse: para el final del gobierno de Fidel Herrera la deuda en Veracruz llegó a casi 18 mil millones de pesos. El problema que representa un aumento tan considerable en la deuda del estado es sumamente grave. Según un estudio realizado en agosto de 2011, si los estados tuvieran que pagar, en una sola entrega, toda su deuda, estarían utilizando, en promedio, el 60% de las participaciones federales que reciben anualmente.

Esto muestra, claramente, que la deuda se ha convertido en un problema incosteable que afecta la capacidad de los estados para realizar el gasto corriente; un problema que afecta al crecimiento de la economía e impacta, directamente, a todos los sectores de la población.

(REUTERS/Mike Blake)

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El derroche inexplicable de Duarte

Cuando Javier Duarte llegó al poder en 2010, las finanzas de Veracruz se encontraban, como vimos, en un estado muy delicado. Seis años después, el panorama financiero del estado es desolador: durante los seis años de mandato de Duarte la deuda pasó de los 17 mil 971 millones de pesos del gobierno de Herrera a 45 mil 880 millones de pesos en 2016. Esto es sin incluir otros adeudos: en total, al considerar los pagos pendientes de contratistas, servicios y pasivos a proveedores, el total de la deuda podría superar los 150 mil millones de pesos.

En entrevista para Expansión, la investigadora de la Escuela de Negocios de Harvard y del ITAM, Valeria Moy, declaró:

En Veracruz, no sabemos en qué se gastó el dinero. Es una deuda misteriosa que pasó del 3.1% del PIB en 2009, al 5% en 2016, en un estado que creció apenas 1.4% promedio anual desde 2010, mientras la media nacional es de 2.8%. Es un estado con 53% de su población en pobreza, un estado que apenas propicia la generación de 11,500 empleos anuales, cuando se necesitan 74,000 para que avance

(REUTERS/Tomas Bravo/File Photo)

(REUTERS/Tomas Bravo/File Photo)

Las consecuencias de esta irresponsabilidad financiera se sentirá por años: Duarte adquirió préstamos dejando como garantía las participaciones federales de los próximos treinta años. Hasta ahora, ya se observan repercusiones en los municipios. Desde finales de octubre de este año, varios alcaldes de entidades en Veracruz tomaron el Palacio de Gobierno para exigir el pago de adeudos estatales que servirían para pagar las nóminas y la operatividad edilicia. Eso quiere decir que los municipios no pueden pagar por la recolección de basura, el alumbrado o el salario de los policías: el gobierno de Duarte dejó una deuda de 3 mil 300 millones de pesos en recursos etiquetados por la Secretaría Hacienda para los municipios.

Paralelamente, los índices de pobreza del estado se han estancado. Según cifras del CONEVAL, en 2010, el 57% de la población vivía en situación de pobreza. Para 2014, el porcentaje había aumentado a un 58%. Y estas cifras no han mejorado: entre 2010 y 2015, la pobreza laboral pasó del 48.5% al 52% de la población del estado.

(REUTERS/Lucy Nicholson)

En cuanto a las actividades industriales el panorama no es mucho mejor. El gobierno de Duarte, como todo gobierno entrante, prometió en 2010, reactivar la infraestructura del estado y la actividad del sector de la construcción a través de obra pública. Hubo promesas de 410 kilómetros de carreteras, un túnel sumergido en Coatzacoalcos, el distribuidor Buena Vista en el municipio de Ixtaczoquitlán (obra que también prometió Fidel Herrera y que sigue incompleta), un aeropuerto moderno y cuatro parques industriales que crearían 400. 000 empleos. Sin embargo, el panorama actual es muy distinto. En entrevista para Expansión, Vela Martínez también explicó:

Las exportaciones cayeron de 30.2% en 2011 a -3.3% en 2014. El crecimiento de la actividad petrolera era de 87% en 2010 y pasó a -16% en 2014, y eso — hay que señalar — no tiene que ver con la reforma energética, sino con falta de aliento a las actividades económicas vinculadas con la actividad petrolera por parte del gobierno del estado, falta de infraestructura o inversión, de condiciones… Además, el sector de la construcción ha caído 3.9% promedio anual

Pero, entre tanto dinero perdido y tanta precariedad, ¿dónde quedaron los millones desaparecidos de las arcas del estado? ¿Dónde están los fondos sin justificar en la Dirección General de Comunicación Social, en la nómina de la Secretaría de Educación Estatal y en muchas otras dependencias?

Corrupción

Palacio Municipal de Catemaco quemado por manifestantes (REUTERS/Oscar Martinez)

Palacio Municipal de Catemaco quemado por manifestantes (REUTERS/Oscar Martinez)

Fidel y los Zetas: estado de sospecha

En el 2013, Dolia Estevez, corresponsal de la revista Forbes que investiga a la clase política y a los billonarios mexicanos, redactó una lista con los mexicanos más corruptos del año. En esa lista, se señala a Herrera Beltrán por una presunta relación con el cártel de los Zetas durante su gestión como gobernador de Veracruz. Estas acusaciones tuvieron una amplia repercusión cuando, desde 2011, empezaron a surgir sospechas de una investigación de la PGR en torno a los vínculos de la administración de Herrera con los Zetas.

En 2012, un reportaje de The New York Times, puso bajo la lupa la relación de los Zetas con esquemas de lavado de dinero y corrupción en el estado. Paralelamente, el periódico Reforma publicó una foto en la que se observa a un operador financiero de los Zetas, llamado “Pancho” Colorado montando a caballo junto al ex gobernador. Colorado fue acusado, en ese mismo año, de lavado de dinero por un tribunal estadounidense.

En cualquier caso, las sospechas en torno a la presunta corrupción de Fidel Herrera han sido constantes desde el inicio de su mandato. En 2005, una publicación del semanario Proceso comparaba las declaraciones de patrimonio del entonces gobernador antes y después de ser gobernador de Veracruz. Según estas cifras, la declaración de patrimonio de Herrera Beltrán en 2003 ascendía a 8 millones 650 mil 414 pesos en bienes. Dos años después, en 2005, cuando ya era gobernador, su declaración presentó un balance de 152 millones 811 mil 190 pesos. Esto quiere decir que, durante un año de gubernatura, sus riquezas aumentaron de 144 millones, 160 mil 776 pesos.

Miguel Ángel Treviño, líder de los Zetas en 2013 (REUTERS/SEMAR)

Miguel Ángel Treviño, líder de los Zetas en 2013 (REUTERS/SEMAR)

No está de más mencionar también que Herrera, como hombre afortunado que es, ganó dos veces el premio gordo de la lotería nacional. La segunda vez, el monto, que dijo donaría a la beneficencia (cosa que nunca se comprobó) fue por 75 millones de pesos. Herrera atribuyó sus dos victorias en la Lotería a su “suerte de veracruzano”. Muchos dudan profundamente de la poco probable explicación: Veracruz, con Fidel y Duarte no ha sido, en todo caso, el estado con mayor fortuna.

Fidel Herrera ha sido absuelto de todas las sospechas que pesan en su contra, como él mismo se ha apresurado, en repetidas ocasiones, por mostrar. Sin embargo, el oscuro legado de su mandato en temas de corrupción se heredó, desastrosamente, al que fuera su secretario de finanzas y cercano colaborador, Javier Duarte de Ochoa.

El desfalco histórico de Duarte

Las alarmas en torno al estado financiero de Veracruz durante la gestión de Duarte fueron muchas. En 2012, se habló del caso de dos maletas con 25 millones de pesos en efectivo que trasladaban funcionarios de la administración veracruzana en el aeropuerto de Toluca. Se justificó este poco ortodoxo, por decir lo menos, desplazamiento de dinero del erario estatal como una “urgencia” para pagar las fiestas de la candelaria en fin de semana, cuando los bancos estaban cerrados. La ridícula justificación bastó en el momento y los empleados de la tesorería del estado fueron puestos en libertad.

Un año después la Universidad Veracruzana, a través de Sara Ladrón de Guevara, su rectora, reclamó la deuda de 2 mil 76 millones de pesos que tenía el gobierno del estado con la institución educativa por concepto de subsidios. A pesar de las sonadas manifestaciones que se desataron en Xalapa y de los reclamos del titular de la SEP, Aurelio Nuño, el gobierno de Duarte nunca pagó la cantidad debida. Al mismo tiempo, según reveló este mes el titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), Juan Manuel Portal, las denuncias en contra del gobierno priista de Veracruz se acumulan desde 2014.

(AP Photo/Marco Ugarte)

(AP Photo/Marco Ugarte)

Sin embargo, fue hasta este año que las indagaciones de la PGR y la ASF llevaron a la emisión de una orden de aprehensión en contra de Duarte. Se le acusa de peculado, incumplimiento al deber legal y enriquecimiento ilícito; se le relaciona con 35 empresas y 34 personas que desaparecieron, en una compleja red de corrupción, recursos públicos; se le acusa, finalmente, de un desfalco histórico al erario público que podría ascender a más de 3 mil millones de pesos.

Por ahora, lo que es seguro es que, entre 2012 y 2013, desaparecieron más de 645 millones y medio de pesos. Sólo durante esos dos años se firmaron 73 contratos con estas empresas fantasma que enriquecieron a personas a costa del empobrecimiento agravado del estado. Y esos 73 contratos sólo representan una parte mínima de los contratos que se firman cada año… Apenas estamos viendo, entonces, la magnitud de la corrupción en dos sexenios desastrosos para un estado que pasó de ser un sinónimo de progreso para representar una mancha negra en la historia más oscura de la política mexicana.

Política

Falvino Ríos toma posesión como gobernador interino después de la fuga de Duarte (NOTIMEX/FOTO/ESPECIAL/COR/POL)

Falvino Ríos toma posesión como gobernador interino después de la fuga de Duarte (NOTIMEX/FOTO/ESPECIAL/COR/POL)

Las oscuras prácticas de Fidel

Cuando Fidel Herrera tomó el poder de Veracruz, en 2004, su gobierno continuaba una larga tradición de gobernantes priistas que dominaron, durante 86 años, el estado. Sin embargo, algo cambió en su mandato: a diferencia del anterior gobernante, Miguel Alemán Velasco, Herrera no contaba con una mayoría de priista en el congreso local. Esta situación se revirtió, drásticamente, con las elecciones que marcaron la mitad de su mandato: en 2007, el PRI arrasó con las elecciones locales ganando 155 de las 222 alcaldías del estado (incluyendo la del puerto de Veracruz que fue 12 años panista) y 28 de las 30 diputaciones de mayoría relativa.

Este cambio radical en el poder del congreso despertó serias dudas sobre la política electoral en el estado. Muchos críticos al gobierno de Fidel Herrera hablaron de la manera en que el gobernador había comprado los votos de la oposición para manejar al congreso llevando a un desgaste de las instituciones que se confirmó con la victoria priista del 2007. Pero, además, las críticas hacia la transparencia de estas elecciones no se hicieron esperar.

Después de la arrasadora victoria del PRI, los partidos de oposición se negaron a aceptar el resultado de las elecciones, la PGR abrió 13 investigaciones por delitos electorales en la entidad y, en general, se consideró que el aparato estatal de la gubernatura influyó poderosamente en los resultados. Desde este punto de vista, el investigador Manuel Reyna Muñoz de la Universidad Veracruzana, habló de los serios impedimentos al ejercicio libre de votos por parte de los ciudadanos en esas elecciones.

En cualquier caso, estas no fueron ni las primeras ni las últimas denuncias sobre el autoritarismo de Fidel Herrera y su influencia política en el estado. Se habló mucho de la elección de favoritos para puestos de poder, como sucedió con el apoyo incondicional que ha mostrado por Carolina Gudiño Corro (que, bajo su tutela, fue diputada local, diputada federal y presidente municipal de Veracruz).

Wikimedia Commons

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Se habló, también, de las grabaciones que se dieron a conocer, en la carrera por la gubernatura del estado en que Herrera apoyó, como mentor político, a Javier Duarte. En estas conversaciones se evidencia la manera en que el gobernador buscaba influir directamente en las elecciones de su estado. En una grabación, por ejemplo, le dice a Marco Antonio Estrada, candidato a senador por Coatzacoalcos: “Ahorita, a la hora de ser candidatos, hay que darle a todos hombre, lana, apoyos, todo…”

Finalmente, se habló de la manera en que Herrera manejó a la prensa durante y después de su mandato. Uno de los ejemplo más violentos de autoritarismo y amedrentamiento surgió con el escándalo de la foto del ex gobernador con un supuesto operador de los Zetas. A partir de una denuncia por parte de Sinembargo, la Unidad Científica de la Policía Federal investigó correos electrónicos y llamadas hostigadoras realizadas por Juan Carlos Zaragoza Ríos, presunto operador de Herrera Beltrán, a distintos medios de comunicación, para que retiraran la presunta fotografía incriminante.

El fin del PRI en Veracruz

Recientemente, la FEPADE, detuvo a tres funcionarios de la administración de Javier Duarte. Las razones de su detención pueden remontarse a 2013 cuando el PAN, entonces encabezado por Gustavo Madero, denunció una serie de delitos electorales en el estado de Veracruz. Los señalamientos iban dirigidos hacia Javier Duarte y eran exactamente consecuentes con las mismas prácticas que realizó Fidel Herrera en 2007 y 2010. Aquí, la investigación concluyó que se utilizaron programas sociales como Oportunidades para comprar votos y organizar las campañas electorales locales.

Así, las prácticas autoritarias en la política de Herrera fueron también instrumentos comunes durante el gobierno de Javier Duarte. Como sucedió con su antecesor, Duarte entregó favores políticos a personas cercanas. Entre sus colaboradores se encuentra, por ejemplo, Vicente Benítez González, colaborador cercano de Duarte desde el 2009 que perdió su puesto como Tesorero de la Secretaría de Finanzas por el escándalo de las maletas de 2012 y que regresó, un año después, al gabinete de Duarte como Subsecretario de Desarrollo Social. Además, Benítez González llegó a la Secretaría de Educación en 2014 y, actualmente, contiende como diputado local.

(AP Photo/Marco Ugarte)

(AP Photo/Marco Ugarte)

Siguiendo también las técnicas de amedrentamiento a periodistas de su antecesor, Duarte llevó la violencia contra la prensa en su estado a niveles internacionalmente preocupantes. Después de que se difundieran por Facebook y Twitter mensajes sobre posibles ataques terroristas en escuelas de Veracruz, Duarte realizó, por decreto, modificaciones al código penal para que se castigue a personas que propaguen afirmaciones falsas en cualquier medio de comunicación. Por esta medida, se persiguió y casi se condena por 30 años a dos personas que tuitearon las falsas alarmas. Este acto, como muchos otros del gobierno de Duarte fue visto, por muchas organizaciones, como otra afrenta directa a la libertad de expresión.

En 2013, bajo la mirada indignada de numerosas organizaciones, la Asociación Mexicana de Editores de Periódicos le dio, a Javier Duarte, un premio por “su compromiso con la libertad de expresión”. Para ese entonces, durante el mandato de Duarte, habían sido asesinados nueve periodistas, tres habían desaparecido y el Relator Especial para las Naciones Unidas, Frank LaRue, había denunciado que Veracruz era “el estado más peligroso para el ejercicio de la prensa en uno de los países de mayor riesgo a nivel mundial”.

Para julio de este año, con el asesinato de Pedro Tamayo Rosas en Tierra Blanca, se sumaron 17 asesinatos a periodistas en la región, además de cinco desapariciones y el sonado caso de Rubén Espinoza, que se exilió de Xalapa para ser asesinado en la Ciudad de México. El año pasado, en una reunión con medios de comunicación en Poza Rica, Duarte dijo palabras ominosas a los medios que han encontrado una resonancia funesta a finales de su mandato:

Pórtense bien, por favor, se los pido. Vienen tiempos difíciles. Vamos a sacudir el árbol y se van a caer muchas manzanas podridas.

Familiares del periodista Pedro Tamayo durante su entierro (EFE/José Luis Cruz)

Familiares del periodista Pedro Tamayo durante su entierro (EFE/José Luis Cruz)

Criminalizando a los periodistas muertos durante su mandato, profiriendo amenazas contra otros integrantes de los medios y exculpándose por la situación de violencia en su estado, Duarte marcaba un paso más en el camino pavimentado por Fidel Herrera. Así, con palabras de violencia, Duarte dejaba ver la profunda crisis política del estado. El castigo popular frente a 12 años de autoritarismo, no se hizo esperar: este año, el PRI perdió la gubernatura del estado después de más de ocho décadas en el poder.

Inseguridad

Los pininos de Herrera

Durante el gobierno de Fidel Herrera la violencia aumentó considerablemente en el estado. Independientemente de la injerencia del gobierno en la llegada de los Zetas a Veracruz, el grupo delictivo fue una de las causas principales en el auge de homicidios, secuestros y desapariciones. Este índice creciente de delitos graves se dio, al final del mandato de Herrera, cuando la plaza del puerto de Veracruz comenzó a disputarse entre diferentes cárteles: en 2008 se registraron 340 homicidios en la entidad contra el doble, 640, en 2009.

Sin embargo, si se comparan los números totales de homicidios entre el mandato de Miguel Alemán y el de Fidel Herrera, podemos constatar que la administración de Herrera no fue la más insegura: durante el gobierno de Alemán se registraron 2 mil 978 homicidios contra los 2 mil 778 homicidios ocurridos durante el mandato de Herrera. Pero ninguna de esas cifras se compara con la violencia que se vivió en la entidad después de la llegada de Duarte al poder.

(AP Photo/Guillermo Arias)

(AP Photo/Guillermo Arias)

La guerra de Duarte

Desde el principio del mandato de Duarte, se desataron balaceras y masacres de alcance notable. En 2011 se registró una balacera de seis horas entre civiles armados y el ejército en la ciudad de Xalapa. El saldo fue de dos soldados y doce civiles muertos. Apenas unos meses después se descubrieron 35 cadáveres bajo un puente en la vía principal de acceso a Boca del Río.

Así, en el primer año del mandato de Duarte se registraron 1,000 asesinatos, más del doble que en el último año de Fidel Herrera. Y esta tendencia continuó durante todo el sexenio: entre 2010 y este año se cometieron 4, 832 homicidios dolosos en Veracruz.

Así, en los cinco primeros años del mandato de Duarte, hubo un promedio de 769 homicidios al año, lo que equivale a dos asesinatos al día. Eso quiere decir que los asesinatos aumentaron en un 66.2% en este periodo. Paralelamente, la extorsión subió de un 7.5% y el robo de vehículos en un 227%.

(REUTERS/Jorge Dan Lopez)

(REUTERS/Jorge Dan Lopez)

Además, en el mandato de Duarte, se encontraron numerosas fosas clandestinas que han permanecido alejadas del ojo público. Se sabe, por ejemplo, que los Colectivos Solecito Veracruz y Familias de Desaparecidos Córdoba-Orizaba encontraron 17 fosas clandestinas en menos de una semana. Con estos descubrimientos, se suman 109 fosas encontradas en un mes en la entidad. Con las excavaciones se revela, entonces, una realidad terrible en la entidad: quedó al descubierto lo poco que sabemos sobre la profunda violencia de un estado explotado, abusado y abandonado por la clase política.

Javier Duarte ya fue extraditado desde Guatemala a México.

Estos dos últimos sexenios en Veracruz son la muestra fehaciente de que las viejas prácticas autoritarias de un viejo partido pueden sobrevivir en nuestro siglo. Esperemos que, mientras se hace algo de justicia, Veracruz pueda regresar a los viejos sueños de paz y progreso que alguna vez tuvo.

(Photo by Hector Vivas/LatinContent/Getty Images)

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