¿Qué significa ser asexual? Sexo, atracción y binarismo

Ser asexual

La vida sin sexo como otra manera de vivir

La asexualidad es definida como la falta de atracción o deseo sexual hacia cualquier persona y no debe confundirse con el celibato, pues la asexualidad no es una decisión sino una orientación.

La orientación sexual es una cuestión innata y no tiene que ver con el género biológico, con la identidad sexual o con el rol social del género y es definitoria de una persona. Considerar que no sentir deseo sexual por una persona es una etapa en la que decides hacia dónde quieres proyectar tus impulsos, es la manera más común de no entender la asexualidad.

La diferencia entre una persona que se siente atraída sexualmente a otra y una persona asexual es que aquella sabe que quiere tener sexo (a pesar de que nunca lo haya experimentado) y la asexual sabe que no quiere tenerlo.

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Por muchos años el binarismo sexual ha dominado todas las formas de interacción humana y en consecuencia las personas son clasificadas como heterosexuales u homosexuales, pero nada más. Este maniqueísmo no permite ver la escala de grises en la que viven las personas que simplemente no experimentan la parte sexual de convivir con gente de su mismo sexo o del sexo opuesto.

El espectro de la asexualidad es gigante y dentro de él es posible experimentarla de muchas maneras: hay quienes experimentan atracción física pero no deseo de llevarla a una relación sexual, también existen personas que experimentan deseo sexual sólo después de establecer una relación fuerte con alguien (no importa el género). A estas personas se les llama demisexuales.

La asexualidad también tiene espacio para aquellos que experimentan excitación sexual pero no sienten la necesidad de compartirlo con nadie más y para quienes sienten deseo en algún momento pero después desaparece y a éstos se les conoce como grisexuales.

Atracción y comportamiento sexual son cosas distintas por lo que muchas personas que se consideran asexuales pueden experimentar atracción a diferentes niveles y no actuar sexualemente al respecto. Entre los “niveles” de atracción están: la atracción física o estética, la atracción romántica y la atracción sensual (que significa contacto físico no sexual con alguien, por ejemplo, el cuchareo).

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De hecho, muchas relaciones asexuales tienen su base en el romance y las emociones, entre las personas asexuales muchas se definen como panrrománticos, birrománticos, homorrománticos, heterorrománticos y arrománticos. La asexualidad tampoco es entonces — en todos los casos — falta de sentimientos, la orientación sexual por ninguno de los sexos no excluye las necesidades afectivas de las personas y tampoco las determina. Alguien que tiene deseo sexual no es amado menos por sentir deseo que alguien que no tiene deseo sexual.

Por algún tiempo se consideró que la asexualidad era un trastorno provocado por la falta de deseo sexual (Trastorno de deseo sexual hipoactivo o inactivo), sin embargo, hay claras diferencias. El trastorno se padece como la falta de deseo sexual que alguna vez existió y que se perdió por alguna razón médica o emocional, para este padecimiento efectivamente hay tratamientos y el deseo puede recuperarse. En la asexualidad, por su parte, no se pierde nada porque nunca existió deseo sexual y no se trata de ninguna manera porque no es una enfermedad.

Comunidad asexual

Bandera de la asexualidad.

David Jay es asexual y tiene conciencia de ello desde los 15 años (esa edad en donde todos tenemos un despertar sexual, ya sea para afirmarlo o para cuestionarlo). Por aquel entonces, la sociedad hipersexualizada, no tenía referencias de uno de los extremos del espectro sexual. De mala gana consideraba entre las opciones a los homosexuales (o lesbianas) y con aceptación a los heterosexuales pero nunca se consideró que existieran personas a las que no les interesa el sexo.

Frustrado por no encontrar una definición natural de su esencia sexual David lanzó, en 2001, aven.org y así comenzó a definirse a sí mismo como asexual. Este esfuerzo de David ha permitido que más de 120,000 personas se identifiquen, se encuentren y compartan con quienes se sienten del mismo modo.

Entre los objetivos principales de la Red para la Educación y Visibilidad de la Sexualidad (AVEN por sus siglas en inglés) están: ser un foro de discusión y educación sobre asexualidad, busca también la creación de una comunidad sólida y su visibilidad y hasta la fecha parecen haberse logrado. Otro de los objetivos, quizá el más ambicioso, de la red es promover la equiparación social de todas las personas (sin importar la orientación sexual, el género adoptado, o la manera de relacionarse sexual o amorosamente).

El crecimiento de la página ha traspasado el horizonte digital y se ha hecho presente en eventos de diversidad sexual como el Pride de San Francisco en 2013. El activismo es una de los elementos más importantes para esta comunidad por lo que la red se ha esparcido por todo el mundo. AVENes es la filial hispana de la organización y gracias a ella existe hoy ACEs la comunidad asexual española, en Argentina y en New York también hay presencia de la comunidad.

En la cultura popular es posible conocer cada vez con mayor frecuencia a personajes asexuales. Quizá el más famoso sea el interpretado por el actor Jim Parsons en la increíble serie de televisión The Big Band Theory, Sheldon Cooper. La construcción del personaje apunta a la asexualidad pero recientemente (en la novena temporada) descubrimos su faceta demisexual — cuando después de cinco años de relación con Amy Farrah Fowler — decide tener su primer encuentro sexual y lo disfruta aunque no tanto como para incorporar el sexo a su vida. Entre la lista de personajes asexuales famosas también aparecen Sherlock Holmes, Morrissey y Caitlyn Jenner.

Sí, somos asexuales. Reconócenos

Asexuals Party Hardest (Flickr/davidgljay, CC BY 2.0)

Asexuals Party Hardest (Flickr/davidgljay, CC BY 2.0)

En 2004, después de una encuesta sobre sexualidad (1990 ) Anthony Bogaert, profesor en Ciencias de la Salud y Psicología en la Universidad de Brock en Ontario y, además, experto en asexualidad, condujo el estudio de una de las opciones a contestar en la encuesta, la pregunta era: ¿Quién te atrae sexualmente? entre las opciones estaban todas las posibles combinaciones entre géneros y además “No me atrae nadie”. El porcentaje que contestó esta opción fue el 1% de 18,000 británicos.

Esta cifra es la que se conoce y se extrapola a la población mundial cuando se habla de asexualidad. El 1% de la población mundial no había sido considerada como científicamente existente y como una manera sexual sino hasta 2004 cuando Bogaert comenzó las investigaciones, con este antecedente no es difícil imaginar las dificultades que ha atravesado la comunidad asexual para hacerse ver en la sociedad e incluso entre la comunidad LGBT+.

En el documental (A)sexual, (2011) se retrata el crecimiento de la comunidad desde la perspectiva de su fundador David Jay y resulta impresionante la manera en la que la sociedad (representada por algunos programas de televisión como The View) no está dispuesta a entender una cuarta orientación sexual. Joy Behar, actriz, comediante y entrevistadora de David encuentra maneras bastante comunes (y falsas) para explicar la asexualidad, por ejemplo: que no se ha experimentado lo suficiente, que en realidad se trata de un problema de represión sexual. Jay no es tomado en cuenta durante la entrevista y en muchas ocasiones o se le permite siquiera terminar de hablar.

Otra de las reacciones socio-sexuales que impactan del documental es la postura de un reconocido miembro de la comunidad LGBT+. Dan Savage es un escritor, comentarista, periodista, asesor y columnista de sexo que encuentra las demandas de la comunidad asexual vacías y aunque sabemos que Savage es irónico también sabemos que representa a una parte de la comunidad LGBT+ que también vemos representada en el documental. “Es gracioso, estas marchas (el Pride) son para reclamar nuestros derechos como homosexuales y los asexuales se unen para reclamar el derecho a… no hacer nada. Son ridículos, si quieren derechos que se queden en su casa y no hagan nada”.

En un mundo ideal nadie debería luchar por hacer válida su identidad pero los modelos dominantes de vida nos empujan a hacerles frente con diversidad. Muchos mitos alrededor de la asexualidad se han creado por la falta de información y resulta más fácil encasillar a las personas con esta orientación en categorías conocidas (pero no por ello más aceptadas) como la homosexualidad y esto, definitivamente, es una manera de hacerlos invisibles.

La tendencia a encasillar a personas sin deseo sexual como reprimidos u homosexuales reside en la arraigada ideología — soportada por la hipersexualidad de la sociedad — de que el comportamiento sexual determina la masculinidad de un hombre. Bajo esta lógica un hombre asexual sería homosexual necesariamente y esto sería así si no entendemos que la orientación sexual (cual sea que esta sea) no es una cuestión de deseo no de comportamiento. Entre las acciones de la agenda política asexual buscan ser tomados en serio y reconocidos como la cuarta orientación sexual.

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La realidad es que la asexualidad está cimbrando el binarismo sexual tradicional, la comunidad está creciendo y está buscando formas de hacerse visibles. Aceptar la forma de ser de un ser humano es muy difícil por increíble que parezca pues crecimos con las convenciones de vivir una vida de pareja que siempre involucra sexo pero hay forma de vivir sin él.

La asexualdiad nos permite replantear la forma en la que concebimos una relación no importa el tipo, de comunidad, de pareja, amorosa, pensar en todas las posibles combinaciones quizá nos permita vivir más holgados emocional y sexualmente. A la pregunta ¿Qué es mejor que el sexo? los asexuales contestan “Una rebanada de pastel.” Algunos podríamos estar parcialmente de acuerdo con ellos.

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