Brexit

¿Por qué Reino Unido busca ser el consentido de la Unión Europea?

En vilo ante el referéndum de junio

El próximo 23 de junio los ciudadanos de todos los países que integran el Reino Unido se reunirán en las casillas para votar por la permanencia o retirada de su país de la Unión Europea. Este es el segundo referéndum en la historia del país, en 1975 se celebró el primero y la permanencia ganó. La pregunta que aparecerá en las boletas de votación es: ¿Debe el Reino Unido continuar siendo miembro de la UE o debe dejar la UE?

¿Cuál es la situación por la que el Reino Unido se plantea la posibilidad de salir del bloque europeo?

Hace apenas unos meses, en febrero para ser precisos, David Cameron, primer ministro británico, finalizó en Bruselas las negociaciones que buscan redefinir las relaciones de Reino Unido con la Unión Europea. Las demandas del gobierno británico son claras y podemos enumerarlas a continuación:

  1. Protección al mercado único. El gobierno británico demanda que, a pesar de no pertenecer a la zona euro, se le garantice el mismo trato que a los demás países miembros de la zona. También exige que no haya tratos ni costes adicionales así como que su participación en la resolución de problemas con otros países sea nula. Por ejemplo, en el rescate económico de Grecia a finales del año 2015.
  2. Control de la inmigración comunitaria. Reino Unido le pide a la Unión Europea el control sobre los inmigrantes comunitarios, éstos deberán trabajar al menos cuatro años en el país antes de ser acreedores a beneficios estatales.
  3. No incluir al Reino Unido en una mayor integración europea. El país quiere tener la potestad para tomar decisiones desde sus parlamentos, y no quiere ser contemplado para la inminente estrechez de la Unión Europea. También exige el replanteamiento de las regulaciones a las que Reino Unido está sujeto al ser parte del bloque europeo. Y por último…
  4. Mayor competitividad en la Unión Europea. Lo que se busca con esta demanda es que se reconozca la importancia económica de la libra y que no se cometan actos de discriminación que deriven en restricciones para ser parte del mercado único.

El gobierno británico puso como condición para seguir perteneciendo a la Unión Europea que sus cuatro demandas fueran aceptadas. Tras 10 meses de intensas negociaciones, finalmente la Unión Europea las aceptó y David Cameron comenzó la campaña por el SÍ A EUROPA.

(Dan Kitwood/Pool via AP)

(Dan Kitwood/Pool via AP)

Reino Unido se queda en la Unión Europea

Los nuevos acuerdos logrados por el primer ministro posicionan al Reino Unido como un miembro VIP entre los demás. Hasta aquí ya es evidente que la Unión Europa es la principal interesada en que Reino Unido siga siendo miembro del bloque y podemos entender bien por qué. El Reino Unido es uno de los países clave para la función económica de la Unión Europea, el presupuesto que este país aportó en 2015, según la tesorería británica, fue de $12 mil millones de dólares, sólo por debajo de Alemania y Francia. En porcentaje, el Reino Unido representa el 12.6% del total de presupuesto de la Unión. Otro de los motivos por los que el bloque decidió complacer las demandas del Reino Unido es porque éste es su principal socio comercial, el riesgo de no aceptar las peticiones implicaría que Reino Unido se uniera comercialmente con China o India, países con economías en desarrollo.

Las consecuencias de la permanencia quizá no afecten demasiado a la estructura política o económica de la Unión Europea, pero sí a los ciudadanos. Hablemos concretamente de la demanda más polémica: la inmigración.

La exigencia era que los ciudadanos comunitarios que migraran al Reino Unido no pudieran solicitar prestaciones vinculadas al trabajo o a la vivienda social sino hasta después de 4 años de residencia en el país. También exigía prohibir el subsidio a migrantes por hijos. La Comisión no fue tan flexible ante esta demanda pero tampoco la rechazó.

El libre tránsito de personas entre Estados es uno de los principios constitutivos de la Unión Europea. En el pasado, Reino Unido decidió rechazar el Tratado de Schengen por el que se suprimen los controles fronterizos. Hoy, frente a una de las crisis migratorias más grandes en la historia moderna de Europa, ¿qué representa el rechazo de este principio por parte del gobierno británico?

(AP Photo/Elaine Ganley)

(AP Photo/Elaine Ganley)

La oferta que la Unión Europea dio al Reino Unido fue un freno de emergencia” para las prestaciones a migrantes. El freno consiste en restringir a sólo 4 años los beneficios estatales en caso de que el flujo de migrantes sea muy grande. En el caso específico de las prestaciones por hijos, Cameron no ganó mucho, con las negociaciones se logró disminuir la cantidad de dinero que los beneficiados perciben y la reducción del tiempo en el que serán acreedores a este apoyo, que se redujo de 13 a 7 años. La prestación a la vivienda social también se vería afectada en caso de que la permanencia sea la ganadora en el referéndum.

Las consecuencias en el ámbito del trabajo son evidentes y desfavorables para los migrantes que buscan en el Reino Unido una mejor calidad de vida. El Tratado de Schengen sufre, hoy en día, una crisis importante, en caso de que el resultado final de referéndum fuera la permanencia la Unión Europea se enfrentaría ante una muy fuerte amenaza de integración.

La cara del gobierno británico, David Cameron, confía en que sus demandas beneficiarán no sólo al Reino Unido –aunque sí en su mayoría– sino a todos los países de la Unión Europea. El primer ministro hace campaña por el sí a la Unión, pero lo que podemos percibir es más bien que sus intenciones de salir nunca fueron reales sino que jugó su carta de retirada para ganar un lugar exclusivo dentro de los Estados miembros de la Unión Europea y lo consiguió o eso es lo que parece.

A favor del BREXIT

A pesar de que los acuerdos a los que llegó Cameron son “benéficos” para el gobierno británico muchos actores políticos se han posicionado por la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Para muchos de ellos los acuerdos son tan pequeños y poco significativos que la retirada sería más conveniente.

Boris Jonhson, ex alcalde de Londres, apoya el Brexit y uno de sus argumentos más fuertes es que la Unión Europea se recarga en el Reino Unido, que le pide al país, por concepto de membresía, miles de millones de libras y el reembolso que recibe para invertir en otras áreas es mínimo. Johnson también considera que tener el control de las fronteras del país es la verdadera solución al gran problema de migración que enfrentan los Estados comunitarios y que lo alcanzado por Cameron en las negociaciones es sólo un parche que pronto terminará por perjudicar más al país.

(AP Photo/Frank Augstein)

(AP Photo/Frank Augstein)

La más polémica de las declaraciones de Johnson es la que hace sobre la intención de la Unión Europea de hacerse cada vez más estrecha y sobre esto el ex alcalde no perdió la oportunidad de comparar los deseos del bloque con los de Hitler. La promesa de regresar a los ciudadanos británicos el trabajo que los migrantes han acaparado es la bandera con la que el candidato busca la salida. John Reedwood, el conservador inglés, por su parte, incita a la retirada para por fin vivir en un país independiente que se gobierne a sí mismo.

A diferencia de 1975, cuando los partidarios abogaban por la protección de la Unión Europea, hoy buscan su libertad. Las probabilidades de que el RU salga son menores a las de la permanencia, pero la fractura en el gobierno va a permanecer. Las estadísticas de intenciones de voto, al 24 de marzo del 2016, favorecen la permanencia por un margen muy pequeño. En mayo del 2015, el 51% de los británicos consideraban que la salida de su país afectaría más a la UE que a ellos mismos. Esta decisión subrayó la mayoría de votos lograda por el Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés) en 2014, que se tradujo en 24 eurodiputados en el Parlamento Europeo, más que los obtenidos por cualquier otro partido británico.

Con una estrategia gubernamental cada vez más evidente que, se enfrente a un bloque separatista fortalecido, el futuro de la relación entre Reino Unido y la Unión Europea sigue siendo incierto.

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