Por qué hay guerra en Siria

Guía rápida para entender el conflicto en Siria

¿Cómo llegamos a un conflicto tan grande en Siria?

En el año 2011 inició el fenómeno regional conocido como “La primavera árabe”. Esto afectó a diversos países que pasaron por diferentes procesos revolucionarios. Entre los países que iniciaron procesos de transformación se encontraba Siria. Durante la primavera árabe se puso a prueba el régimen sirio por el fuerte descontento político y social. No obstante, a diferencia de lo ocurrido en otros países, Bashar al-Assad puso resistencia y se aferró al poder que tenía, heredado de su padre.

En marzo del 2011 las protestas sirias dejaron de ser pacíficas y las tropas de Bashar al-Assad abrieron fuego contra los manifestantes. En julio del 2011, estos últimos respondieron contra elementos del régimen de Assad. Los que respondieron fueron con “moderados”, sin embargo, entre sus elementos contaban a numerosos musulmanes ultra conservadores que se opusieron a la libertad de credo que Assad impulsaba.

Fue después de esto que se produjo la guerra civil en Siria. Los ciudadanos del país se encontraron en fuego cruzado entre rebeldes, soldados sirios y otros grupos que fueron apareciendo como resultado del apoyo de potencias extranjeras a distintas fuerzas. Hoy se podrían resumir los grupos que participan en esta guerra entre la facción de Bashar al-Assad, los rebeldes sirios, el Estado Islámico y los soldados kurdos.

Los actores regionales

Bashar al-Assad.
Bashar al-Assad. (Photo by Carlos Alvarez/Newsmakers)

Bashar al-Assad. (Photo by Carlos Alvarez/Newsmakers)

¿Qué tienen en común los bandos que se forman y dividen Medio Oriente?

Los que apoyan regionalmente a Assad son principalmente musulmanes chiítas (Assad es alauita, una ramificación del Islam chiíta). Por el otro, apoyando a los rebeldes, están principalmente los musulmanes sunitas.

Cada facción ha sido apoyada por distintos actores en la región. Fuera de Medio Oriente, Rusia es el principal aliado de Assad. A nivel regional, Irán es el aliado más importante de Siria, pues a través de su territorio es capaz de mandar su apoyo a Hezbollah. A través del conflicto en Siria, Irán ha dado apoyo directo al gobierno oficial enviando suministros y oficiales. En 2012, Hezbollah, una fuerza armada libanesa, entró al conflicto luchando a lado de tropas de Assad aumentando la influencia iraní. A este grupo le interesa que Assad permanezca en el poder debido a que el insumo económico ha financiado su presencia en Líbano y Palestina contra Israel. En el caso de que cayera el régimen sirio, Israel tendría mayor relevancia en la región.

De acuerdo con medios como The Independent, Assad ha liberado a presos extremistas musulmanes para que engrosen las filas rebeldes. La estrategia, opinan analistas, consiste en cultivar el radicalismo en las filas enemigas del oficialismo, de tal manera que pierdan el apoyo de la comunidad internacional y resulten objetivos de ataques legítimos por parte de las tropas.

Entre tanto, el pueblo kurdo, que busca su independencia, ha aprovechado el debilitamiento de la administración Siria y se ha unido al conflicto. Asimismo, la inestabilidad en la región promueve que Jabhat al-Nusra (ala en Siria de Al-Qaeda) entre al conflicto.

Este contexto demuestra los fuertes intereses regionales en el conflicto: mientras Qatar y Arabia Saudita mostraron apoyo a los rebeldes, Irán respaldó a Assad. En ambos casos, se trata de los intereses de estas naciones en influir en la zona. A los enfrentamientos entre rebeldes y Assad no sólo se han unido intereses internacionales, sino movimientos fundamentalistas musulmanes y nacionalistas en búsqueda de independencia.

El papel de Rusia y Estados Unidos

Rebelde del Ejército Libre Sirio.
Rebelde del Ejército Libre Sirio. (AP Photo/Manu Brabo)

Rebelde del Ejército Libre Sirio. (AP Photo/Manu Brabo)

Estados Unidos decidió apoyar a los rebeldes sirios para luchar contra Assad. No obstante, al mismo tiempo exigió a países del Golfo que dejaran de financiar a los extremistas entre los rebeldes. Tras un atentado en Siria donde Bashar al-Assad fue señalado como culpable y donde murieron más de mil sirios por el uso de armas químicas, Obama sancionó el atentado y amenazó con una intervención. 

Esto provocó que Rusia interviniera negociando con Estados Unidos para convencer a Siria de desmantelar sus armas químicas y así evitar que el gobierno estadounidense prosiguiera con una intervención. De esta manera, el conflicto se transformó en una competencia entre Estados Unidos y Rusia por demostrar poderío en influencia en la región.

En el año 2014, ocurrió algo que cambió todo el panorama. Un grupo de extremistas musulmanes en Siria se separaron de Al-Qaeda y crearon una organización que hoy es conocida como Estado Islámico. La  inestabilidad provocada por el conflicto sirio permitió que esta organización ganara terreno dentro de Siria e Iraq. Luchando contra oficialistas, rebeldes y kurdos, el estado Islámico logró consolidar su territorio. Una vez más, Estados Unidos inviertió recursos para entrenar más tropas rebeldes para luchar, esta vez, en contra de ISIS.

Todo lo anterior debilitó fuertemente al régimen de Bashar al-Assad, por lo que Russia hizo una intervención directa en apoyo a su gobierno. Así, el gobierno de Vladimir Putin comienzó a bombardear a los rebeldes, a pesar de que dice estar ahí para luchar contra el Estado Islámico. Al mismo tiempo, China ha brindado apoyo al gobierno de Bashar al-Assad por medio de ayuda humanitaria y entrenamiento de personal sirio.

La crisis

En medio de estas grandes facciones de países e intereses está la ciudadanía siria. Los civiles son las verdaderas víctimas del conflicto y quienes, por motivo de las grandes potencias, han tenido que salir de su país para poder sobrevivir. Así inició lo que hoy conocemos como “la crisis humanitaria de refugiados”.

Este conflicto ha provocado una de las más grandes crisis humanitarias del mundo. Ha desplazado a incontables personas llevando refugiados a distintas partes del mundo. hasta el día de hoy, el conflicto armado no ha dado un giro optimista hacia la paz.

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