Cuando los mexicanos se preocupaban de la inmigración ilegal estadounidense

Lucas Alamán y los migrantes estadunidenses

Donald Trump es un presidente con propuestas que expresan xenofobia bajo el argumento de que son los migrantes quienes afectan a Estados Unidos, ya sea por terrorismo o porque se “roban” los empleos de los trabajadores.

Las políticas que ha tomado Donald Trump contra los migrantes, sobre todo contra los mexicanos, se convierten en una acción irónica dada la historia de México y su relación con Estados Unidos. Sobre todo por las preocupaciones del pensador y empresario mexicano del siglo XIX, Lucas Alamán. Este personaje de la historia mexicana estaba preocupado por la migración ilegal de estadounidenses hacia el norte del país.

¿Quién fue?

Lucas Alamán.
Lucas Alamán.

Lucas Alamán.

Brevemente repasemos. Lucas Alamán fue un político conservador mexicano que tuvo un rol muy activo durante la administración de los primeros años de México recién independizado.

Fue Secretario de Relaciones Exteriores y Ministro del Interior. Buscaba posicionar a México en el panorama internacional como una nación fuerte e industrializada. Él apoyaba la idea de que México fuera un país con una administración centralizada.

Las posición de Alamán respecto a los extranjeros

El pensador mexicano pasó a la historia como el primero en introducir el capital extranjero a México. Buscaba buenas relaciones con países latinoamericanos y de países europeos. Sin embargo, su relación con Estados Unidos era complicada. Él estaba consciente de que debía llevarse a cabo una colonización de los estados mexicanos en el norte del país.

Lo anterior se debe a que la población tenía muy poca densidad en el norte de México, lo que contraía muchos problemas. No había ejército suficiente para satisfacer las necesidades de seguridad en el norte del país.

En su texto El pensamiento económico de Lucas Alamán, Francisco Calderón , de la Universidad Panamericana,  observa que algunas de las preocupaciones de Alamán no sólo eran  la falta de capital que México tenía. Él propuso atraer estas inversiones de ciudadanos foráneos en diferentes modalidades. Pero

En realidad, siendo el peligro norteamericano la obsesión de Alamán, acepta la inversión extranjera con grandes limitaciones.”

A pesar de esto. Alamán pasó como el primer político mexicano en aceptarlas. Agrega a lo anterior que le preocupaba una invasión, por lo que había de estar preparado para ello “so pena de ser el objeto de las maldiciones de las generaciones futuras” y una vez más señala su miedo:

[C]ualquier clase de invasores, sean empresarios o bárbaros, que sólo traten de saquear y retirarse pondrán en movimiento los elementos muy peligrosos que el país encierra.”

Pues no sólo eran los estadunidenses quienes le parecían amenazantes para la seguridad y la economía de México. También lo eran los alemanes e ingleses, pues opinaba, según Calderón, que los que pertenecían a los tres países mencionados se enriquecían en México y se iban sin dejar nada en la nación. Ellos contaban con herramientas para hacerse de grandes ventajas por medio de su carácter de extranjeros y así conseguían un trato especial por parte de las autoridades y ministros de México. Puesto también en las palabras de Alamán:

suelen ser demasiado exigentes e inoportunos, abrumando al gobierno con reglamentos no pocas veces injustos; mientras que los mexicanos, desalentados por esa preferencia, se desaniman de emprender, o lo hacen poniendo sus empresas bajo el nombre de aquéllos”.

Alamán se quejaba de que los extranjeros contaran con mejores recursos y experiencia. Con esto se adueñaban del comercio de la nueva nación mexicana. Sin embargo buscaba que el comercio interior fortaleciera la economía mexicana y por esta razón permitió la entrada de extranjeros a comerciar con México con ciertas restricciones para unos y otros. Calderón señala que la falta de desarrollo económico en México era el eje de Alamán. Sobre todo en el tema de la industria nacional. Sin embargo, al no poder llevar esto a cabo muchos problemas se desprendían de esto. Entre ellos la imposibilidad de un consumo interno debido a la fuerte desigualdad que existía en ese momento y a la desconfianza que tenían los capitalistas mexicanos para invertir en el país.

La colonización

Wikimedia

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No sólo era un tipo de extranjeros el que Alamán buscó atraer. Frente a su miedo por Estados Unidos él se encontraba impresionado por la forma en que la recién creada Unión al norte del continente había logrado llevar a su población a desarrollar comunidades fuera de las ciudades, sobre todo por el hecho de que se encontraban expuestos a invasiones tanto de nativos americanos como de ejércitos extranjeros.

El quería imitar en California estos métodos.

la transformación casi mágica que ofrecen los terrenos de esta clase (baldíos) de algunos de los estados de la Unión del Norte de nuestro continente, donde desiertos expuestos continuamente a las invasiones de los bárbaros, se han visto en pocos años presentar el aspecto de provincias pobladas y florecientes…”

Calderón señala que esta colonización no fue posible debido a la carencia de una cuidadosa reglamentación. Gracias a esto, sucedía una “infiltración constante, casi siempre ilegal de inmigrantes norteamericanos que amenazaban la soberanía mexicana en aquellas regiones.” Es aquí donde se encuentra la  ironía.

Alamán se vio imposibilitado a llevar esto a cabo por la razón mencionada y por lo esparcida y poco densa que era la población mexicana. Apeló a traer por ello a colonos europeos a México. Sin embargo, los altísimos costos que implicaba la promoción de dicho programa mermó sus intenciones. A pesar de este miedo, Alamán creía que la opción era fomentar esta inmigración de colonos traídos por México, pues quería mezclar y unificar a estos migrantes para ocupar territorios deshabitados en el país.

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