Lo que hay que entender sobre el acceso a la salud y las elecciones en Estados Unidos

Estados Unidos es el país más caro respecto al acceso de salud en el mundo. Irónicamente, el acceso a las armas es mucho más socializado que el acceso a la asistencia sanitaria. El gobierno gasta más dinero per capita que Francia, Australia o el Reino Unido, sin embargo, la gente no vive más, no visita más frecuentemente al médico, ni goza de una mejor salud que muchos países desarrollados –e incluso subdesarrollados, como Costa Rica. ¿Qué sucedió para que uno de las países más ricos del mundo llegara a tener el sistema de asistencia de salud más caro del mundo? ¿Cuál es la situación hoy con el programa Obamacare? Y lo que es más importante para el futuro: ¿cuáles son las propuestas de Hillary Clinton, Donald Trump y Bernie Sanders?

Cuanto menos atención médica, más dinero se gana

En la Universidad de Virigina hay una cinta magnética de 1973 en la que se puede escuchar a John D. Ehrlichman, asesor político del entonces presidente Richard Nixon, hablar sobre una persona que se convertiría en un catalizador de la privatización en materia de seguridad social en Estados Unidos.

Ehrlichman: Limitamos los problemas del vicepresidente a un tema: si deberíamos incluir a las organizaciones de mantenimiento de salud como Permanente de Edgar Kaiser […] Edgar Kaiser tiene fines de lucro con Permanente. Y la razón por la que lo puede hacer es porque todos los incentivos son para brindar menos atención médica porque cuanto menos atención brinden, más dinero ganan.

President Nixon: Bien.

Ehrlichman: … y los incentivos funcionan de la manera correcta.

President Nixon: Nada mal.

(AP Photo)

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Al día siguiente, Nixon anunció por televisión que propondría ese día “una nueva estrategia de salud nacional. El objeto de este programa es simplemente el siguiente: quiero que Estados Unidos tenga la mejor atención médica en el mundo. Y quiero que todo estadounidense reciba esa atención cuando la necesite”.

En el mismo año y en el mismo continente, pero en el otro hemisferio, en Chile, comenzaría en septiembre el experimento del libre mercado, inspirado por el grupo de economistas llamado Chicago Boys. Así dio inicio la liberalización casi total de la economía con el plan económico El ladrillo. El estado chileno redujo el gasto público y su intervención en cuestiones económicas referentes al sector privado. Lo mercantilizable se mercantilizó y lo privatizable se privatizó. Y, así, la seguridad médica corrió con la misma suerte en Estados Unidos.

Sorpresiva y contrariamente a lo dicho por el presidente Nixon, la atención médica en los hospitales públicos estadounidenses comenzó a empobrecerse y a bajar su calidad considerablemente. Mientras los servicios de salud pública se empobrecían, las compañías de seguros médicos comenzaban su proceso exponencial de enriquecimiento. Michael Moore, en su documental Sicko (2007), muestra el desarrollo de dicho proceso. Desde ese año, la cobertura universal de la seguridad médica ha sido inalcanzable.

Veinte años después, el problema era de máxima importancia para la presidencia estadounidense. Tras dos décadas de empobrecimiento de salud y enriquecimiento empresarial, Bill Clinton encargó a su esposa, Hillary Clinton (hoy aspirante a la presidencia de Estados Unidos), la Reforma del Sistema de Salud. La primera dama anunció que su primera prioridad sería darle a cada ciudadano acceso igualitario a la atención médica sin importar condiciones físicas o laborales. Proponía cobertura universal como ejercicio de lo que debería ser un derecho inalienable, la salud.

Se desencadenó una intensa discusión sobre la administración de la atención médica en Estados Unidos. ¿Qué instancia es la más adecuada para gestionar la salud? ¿Lo privado o lo público? Las más grandes olas conservadoras de Estados Unidos llamaron al proyecto de acceso igualitario a la atención médica “un experimento socialista”. En realidad temían que “los comunistas” tomaran el control. La Asociación de Médicos de Estados Unidos formaba parte de estos grupos conservadores y recalcaban que una medicina socializada podría llevar al socialismo.

Un disco de acetato grabado por un actor de Hollywood acompañó las campañas de la Asociación de Médicos de Estados Unidos para mostrar a la gente los peligros de la medicina socializada. Al poner el disco, la voz de Ronald Reagan, grabada en 1961, anunciaba que:

Los métodos tradicionales de imponer estadismo o socialismo ocurren por medio de la medicina. El médico pierde libertad. Es como decir una mentira y una lleva a la otra. Un médico decide que quiere ejercer en un ciudad y el gobierno debe decirle: “No puedes vivir en esa ciudad”. “Ya tienen suficientes médicos. Debes ir a otro lugar”. Todos sabemos lo que pasa una vez que sientas el precedente de que el gobierno determine el lugar y los métodos de trabajo de un hombre y luego lanzarán otros programas federales que invadirán cada área de las libertades que siempre tuvimos en este país. Hasta que un día nos daremos cuenta de que tenemos socialismo.

Ronald Reagan o libertarianizmie (Youtube/ Libertarianin, CC BY)

Ronald Reagan o libertarianizmie (Youtube/ Libertarianin, CC BY)

Las empresas privadas gastaron todo el dinero necesario para desbaratar el plan de salud impulsado por Hillary Clinton y lo lograron. A comienzos del siglo XXI, los CEO de las aseguradoras se habían vuelto multimillonarios y lograron incluso, sobornar a sus enemigos. Hilary Clinton recibió cientos de miles de dólares de contribuciones de la industria de la salud.

La administración de Reagan redujo considerablemente la regulación fiscal y utilizó una buena parte del presupuesto en asuntos militares. La seguridad social y en particular la seguridad médica se abandonó para no perder ahorros fiscales.

Cuando comenzó la administración de Bush (hijo), millones de dólares de impuestos se destinaban directamente a la industria farmacéutica para que las compañías aseguradoras fungieran como mediadoras y, así, todos ganaran. Claro, todos los que tenían que ganar, ganaban; y todos los que tenían que pagar, pagaban.

Obamacare

Para 2009, 41 millones de personas residentes en Estados Unidos no tenían seguro médico y las personas que tenían uno podían ser fácilmente rechazadas en caso de que necesitara ser utilizado, lo cual no brinda ningún tipo de seguridad total. Para finales de la primera década del siglo XXI, en Estados Unidos ya había una clara conciencia de que las compañías aseguradoras tenían la capacidad de asignarle un valor dinerario a la vida humana y retirarlo si tal cantidad representaba una pérdida monetaria para la empresa. Obama tomó cartas en el asunto.

(AP Photo/Andrew Harnik)

(AP Photo/Andrew Harnik)

Respecto al tema de la salud impulsó la Ley de Cuidados de la Salud Asequibles (Affordable Care Act), más conocido como el Obamacare. Para 2012, Estados Unidos era el único país desarrollado que no tenía una cobertura médica universal o por lo menos subsidios gubernamentales. El plan tiene como objetivo extender y mejorar el acceso ciudadano a la salud. Establece un Mercado de Seguros Médicos donde los ciudadanos pueden comprar seguros regulados y subsidiados por el gobierno, también extiende el apoyo médico a los adultos mayores independientemente del estado en el que vivan, obliga a empresas a pagar parte de los seguros médicos de su empleados, e introduce nuevos impuestos y créditos fiscales. Mientras que antes de la puesta en marcha del Obamacare se le podía negar el acceso a los seguros médicos a mujeres, adultos mayores, personas con condiciones físicas que no estuvieran dentro de los límites saludables, personas que habían tenido enfermedades en el pasado (condiciones pre-existentes) o por haber cometido un error nimio en la solicitud, ahora, con la protección del ACA, es posible reclamar y apelar efectivamente a las reglas de las compañías de seguros, teniendo así acceso a un número de nuevos beneficios, derechos y protecciones sin precedente. Así lo expresa la página oficial del programa.

En 2013, el precio promedio de aseguración médica básica a nivel nacional era de $246 dólares al mes. Sin embargo, los precios varían según los estados, desde un 60% menos hasta un 70% más. La variación de precios depende de la edad de la persona, el tamaño de su familia, el tabaquismo, el ingreso y la localización geográfica. Esta última impone las variaciones más significativas de acuerdo a la oferta de aseguradoras privadas. Un año después, en 2014, el número de personas sin seguro médico se redujo en 9 millones.

Sin embargo, las familias trabajadoras de ingresos bajos constituyen el 40% de las personas no aseguradas (principalmente viven el Sur o el Oeste del país). La razón de estas personas para no estar aseguradas es el costo.

(AP Photo/Mike Derer)

(AP Photo/Mike Derer)

El Obamacare representa un logro después de más de un siglo de esfuerzos de la sociedad estadounidense por socializar el acceso a la salud, tal como está socializado el acceso a la educación. Sin embargo, el programa es insostenible porque no tiene los medios para regular de manera efectiva los costos. Muchos medios muestran cifras que sustentan el fracaso del Obamacare. Después de que el programa se implementó, más de la mitad de las personas que no tenían seguro siguen en tal condición, por lo menos 27 millones de personas. La administración de la seguridad médica tiene costos ocho veces mayores a la administración pública. El gasto en publicidad, facturación, rechazos, el proceso de deducibles y los salarios exorbitantes representan a veces más de 30 millones de dólares por año, los cuales enriquecen a los más ricos y no se destina el presupuesto a la socialización de la salud. En 2012, las compensaciones de los CEOs de las aseguradoras eran 335 veces más altas que las de un trabajador promedio; en 2013, 393 veces más altas.

Asistimos a una contradicción. Se intentan hacer reformas de salud pública, pero el adelgazamiento del estado –y su ausencia cada vez mayor respecto a la administración de los servicios– impiden este tipo de distribución. Siendo Estados Unidos uno de los países más ricos del mundo, pareciera como si la inaccesibilidad universal a la salud fuera una broma, sin embargo, es una realidad.

¿Cuáles son las propuestas de Sanders, Trump y Clinton?

(AP Photo/Mike Groll)

(AP Photo/Mike Groll)

Donald Trump

La Reforma de asistencia médica para hacer a America Great Again (Estados Unidos grandioso de nuevo) afirma que los estadounidenses han sufrido la carga económica del Obamacare. Trump pretende implementar reformas que siguen los principios del libre mercado (léase neoliberal) que recuperarán las libertades económicas para cada persona del país. Las propuestas son las siguientes:

  1. Eliminar completamente el programa Obamacare. Ninguna persona será obligada a comprar seguros médicos, sino que sólo aquellos que así lo deseen tendrán la posibilidad individual de hacerlo.
  2. Modificar las leyes existentes que regulan la venta de seguros para permitir la completa competencia en el mercado. Así, según el magnate, los costos de los seguros bajaran y habrá clientes más satisfechos.
  3. Permitir a los individuos deducir completamente las primas de sus impuestos.
  4. Permitir a los individuos usar Cuentas de ahorro para la salud (HSA, por sus siglas en inglés) libres de impuestos y acumulativos.
  5. Requerir transparencia de los proveedores de salud. Las personas así, pueden encontrar los mejores precios para cualquier producto o procedimiento médico.
  6. Bloquear el programa gubernamental de subsidios Medicaid, ya que cada estado ofrece beneficios mayores.
  7. Quitar cualquier barrera que merme la entrada al libre mercado de la industria farmacéuticas que ofrecen productos más baratos.

De acuerdo con Trump, las propuestas anteriores reducirán los precios de la asistencia médica. No dejó pasar la oportunidad para decir que, según él, la provisión de asistencia médica a inmigrantes ilegales cuesta 11 mil millones de dólares al año. La intensificación de las actuales leyes migratorias pueden reducir los costos de asistencia médica a los estadounidenses. Finalmente, menciona que se deben reformar los programas e instituciones de salud mental. La propuesta de Trump busca reforzar la inversión privada, es individualista y pretende contribuir al adelgazamiento del estado.

(AP Photo/Patrick Semansky)

(AP Photo/Patrick Semansky)

Hillary Clinton

Desde su período como primera dama, Clinton ha luchado por el acceso universal a la salud, sin embargo, fue derrotada por los grandes capitales. Ella fue la segunda senadora que recibió la mayor cantidad de dinero proveniente de la industria privada de la salud. No ha cambiado su discurso desde entonces. Sus principales propuestas en materia de salud son defender el ACA (Obamacare) y reforzarlo para reducir los costos; reducir los precios de los medicamentos de prescripción y, con ello, exigir a la industria farmacéutica invertir en investigación; así como proteger el acceso a la asistencia sanitaria reproductiva en el caso de las mujeres, incluyendo la legalización del aborto. Además, propone expandir el programa subsidiario Medicare y reducir los costos de acceso a la salud para todas las personas, independientemente de su situación legal de permanencia en el país.

La propuesta de Clinton es seguir apoyando la “opción pública” y los subsidios, pero no es brindar asistencia médica gratuita y universal para todas las personas en Estados Unidos. La propuesta no parece muy distinta a la situación actual.

(AP Photo/Julie Jacobson)

(AP Photo/Julie Jacobson)

Bernie Sanders

Bernie Sanders concuerda con que el ACA ha sido un logro después de años de lucha por la asistencia de salud. Su propuesta es la más radical y representa el cambio de más de sesenta años de políticas de seguridad social en Estados Unidos: extender el acceso de salud universalmente en el país. Su plan es crear un programa de asistencia de salud financiado y administrado por el gobierno federal. Está diseñado para proveer asistencia sanitaria continua (ya sea preventiva o de emergencia), o bien, asistencia a largo plazo y paliativa. Su principal objetivo es que las personas en Estados Unidos no se preocupen por perder su aseguración o por no estar asegurados. Propone un verdadero ejercicio universal del derecho a la salud. Con un sistema integrado, dice Sanders, el gobierno podrá oponerse a la industria farmacéutica y negociar precios justos de medicamentos para la población estadounidense. Además, su plan costaría mucho menos dinero que los planes que existen actualmente.

La propuesta de Sanders es la más llamativa para las personas que a diario se preocupan por su salud y la de sus familias. El proyecto pondría fin al monopolio privado de la salud en Estados Unidos, con lo que comenzaría a funcionar un sistema sanitario socializado.

Ante propuestas radicales el futuro de la salud en Estados Unidos está en juego.

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