Solidaridad México crisis enfrentan los migrantes

¿Qué tan solidario es México?

Revisemos los momentos más destacados del siglo XX y lo que va del XXI

Un refugiado es “toda persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección del país”

Esta definición se estableció en 1951 durante la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados. Muchos años antes México ya le había abierto las puertas a miles de migrantes, y es que no hay que perder de vista que este es un país con larga tradición humanitaria y solidaria. La forma en que se desarrollaba la política exterior mexicana siempre le abrió las puertas a quien lo solicitaba y le tendió una mano a los países en crisis.

Hulton Archive/Getty Images

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El país refugio

Desde que terminó la Revolución Mexicana, el tránsito de migrantes internacionales no ha cesado. A finales de los años 20, el país recibió a rusos que buscaban asilo. Provenían de la recién formada URSS y aquí encontraron refugio y protección política.

Una de las más grandes oleadas de refugiados llegó a México con la Guerra Civil Española. Lázaro Cárdenas dio la orden de abrir las puertas del país a miles de españoles y terminó acogiendo cerca de 20 mil refugiados españoles entre 1939 y 1942.

El exilio español trajo a México un enriquecimiento cultural sin precedentes, llegaron poetas e intelectuales que fundaron escuelas y consolidaron a las instituciones educativas que ya existían.

(AP Photo/Eduardo Verdugo)

(AP Photo/Eduardo Verdugo)

Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno mexicano mantuvo una política de “puertas abiertas” brindándole refugio a miles de judíos, polacos, libaneses.

Los libaneses encontraron en México un lugar seguro para vivir y hoy en día la comunidad libanesa es sumamente importante. Hace dos años se hablaba de 450 mil migrantes provenientes de Líbano que incluye personajes como Carlos Slim, Alfredo Harp Helú o Pedro Joaquín Coldwell.

En los 50, México se volvió el destino más importante para refugiados de Guatemala que escapaban de la Guerra Civil, y de nuevo entre 1980 cuando la guerra de guerrillas recrudeció en el país fronterizo, recibimos a unos 60 mil guatemaltecos.

En los 70, México volvió a recibir una gran oleada de refugiados políticos. Esta vez fueron nuestros vecinos latinoamericanos, quienes huían de las dictaduras de sus países: Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.

Entre ellos se encontraban grandes personalidades de la vida intelectual, Raquel Tibol, Enrique Dussel, Juan Gelman, Chavela Vargas…

A propósito de esa situación, en 1980 se creó la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, dependiente de la Secretaría de Gobernación.

(Three Lions/Getty Images)

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¿Sigue México siendo solidario?

México se ha enriquecido con los aportes de cada una de las comunidades de refugiados que ha recibido durante su historia, los migrantes han hecho aportaciones tanto económicas como culturales, académicas, científicas y hasta culinarias, en la historia de nuestro país. Ahora, en el siglo XXI, tenemos que volver a revisar las políticas que ha tenido México con sus migrantes. ¿Se ha solidarizado con la mayor crisis migratoria de nuestros tiempos, la del Medio Oriente? ¿Le ha tendido la mano a los miles de refugiados centroamericanos que diariamente llegan a nuestro país?

Mientras que Uruguay y Brasil empezaron a hablar de maneras en las que podían recibir migrantes sirios desde el 2014, en México esa posibilidad empezó a contemplarse a través de change.org y otras organizaciones civiles pro migrantes. Todos apelaban a la tradición de asilo mexicana.

En la petición de realizada en 2015 change.org se llamaba a recibir a 10,000 refugiados sirios que debían ser trasladados por la Marina Mexicana a nuestro país.

(Kutluhan Cucel/Getty Images)

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Así se abrió el debate, porque si México no puede garantizar vivienda digna, alimentación, salud y educación a un gran porcentaje de la población (unos 55.3 millones de mexicanos que viven en pobreza), muchos se preguntaban qué tanto podría ofrecerle este país a los sirios que se proponía traer.

A la par de la petición anterior, también surgió una iniciativa llamada Proyecto Habesha que buscaba apoyar a 30 estudiantes sirios para que continuaran con sus estudios universitarios en México. Los estudiantes seleccionados para participar en esta iniciativa recibían beca completa, seguro médico y un ingreso mensual, todo provisto por universidades y organizaciones privadas.

La situación con los migrantes centroamericanos, por otro lado, es muy distinta. México funciona como país de tránsito para muchos de esos migrantes. Algunos, deciden quedarse o bien, no tienen otra alternativa y se tienen que quedar, ya sea porque se quedan sin dinero, o porque sufren algún otro percance que les impide seguir con su camino hacia Estados Unidos.

Los centroamericanos y caribeños huyen de las terribles condiciones que hay en sus países y que amenaza su existencia. Es por eso que mientras el mundo habla de la crisis humanitaria en Medio Oriente, también podríamos hablar de una en nuestra propia casa: el continente americano.

México se ha vuelto un país un tanto contradictorio. Por un lado, en el pasado recibió a miles de refugiados y dejó un legado de solidaridad en este lado del mundo, pero, por otro lado, actualmente se concentra más en deportar y expulsar a otros miles de refugiados. ¿Es el nuevo legado que quiere dejar en la historia?

(AP Photo/Rebecca Blackwell)

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