Estudiantes de una primaria en Acapulco se sientan en círculo para una clase.

La educación en México a través de tres relatos excepcionales

En México el derecho a la educación es una garantía constitucional de fundamental importancia. Aun así, en el país hay 4.3 millones de niños entre 3 y 17 años que no asisten a la escuela. A pesar de las estrategias gubernamentales para aminorar esta cifra, México sigue siendo uno de los más rezagados en cuestiones educativas dentro de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

Solo el 46% de la población mexicana entre 25 y 34 años había alcanzado la educación media superior en 2012

Las cifras oficiales en materia educativa en México muestran que existen más lugares disponibles en aulas educativas que los que ocupan, efectivamente, los alumnos de primaria. Asimismo, según los sondeos oficiales del CONEVAL, en 2014, el rezago educativo (es decir, la población que, a los quince años, no ha tenido ninguna educación formal) ha disminuido considerablemente en los últimos veinte años. Sin embargo, esto no quiere decir, de ningún modo, que no existan carencias educativas significativas en México: los avances son pocos frente a problemáticas descomunales. Todavía en 2012 se registraron 20.6 millones de personas con rezago educativo. Aproximadamente el 10% de esta cifra son niños de entre 3 a 15 años que nunca han tenido la oportunidad de sentarse en un aula.

Un hombre usa un tapabocas para limpiar el salón en el año 2009 cuando hubo un fuerte brote de influenza, provocando el cierre por cuestiones sanitarias de escuelas.
Un hombre usa un tapabocas para limpiar el salón en el año 2009 cuando hubo un fuerte brote de influenza, provocando el cierre por cuestiones sanitarias de escuelas. (AP Photo/Gregory Bull)

Un hombre usa un tapabocas para limpiar el salón en el año 2009 cuando hubo un fuerte brote de influenza, provocando el cierre por cuestiones sanitarias de escuelas. (AP Photo/Gregory Bull)

Más allá de las garantías constitucionales y de los derechos que cada ciudadano mexicano debería poder gozar, las realidades contextuales que vive el país impiden, en muchas ocasiones, que la educación sea impartida de manera universal, incluyente y funcional. Los motivos de exclusión en materia educativa son muchos: desde las condiciones materiales y sanitarias de las escuelas hasta la falta de ingresos familiares que empujan a muchos niños a abandonar sus estudios para buscar trabajo. En 2013, la Secretaría de Trabajo y Previsión Social reportó que había aproximadamente 2.5 millones de niños, entre 5 y 17 años, que se encontraban en situación de trabajo infantil. En México, entonces, la desigualdad social es también un motivo de deserción escolar que, más tarde, se reflejará en la escueta remuneración de un adulto poco preparado académicamente.

Niños con sus padres caminan a la escuela.

Desde el 2008, el equipo de Punto de Partida a cargo de Denise Maerker, ha encontrado, entre las tinieblas educativas de México, una luz de esperanza. Los videos que se presentan a continuación muestran tres casos de logros académicos y deportivos de niños de escuelas primarias y secundarias que han logrado vencer las dificultades sociales y económicas para distinguirse en distintas áreas del conocimiento.

Estos fundamentales ejemplos de perseverancia y dedicación son sólo una muestra de las potencialidades que se desperdician, día a día, por la continua desigualdad en México y la falta de oportunidades educativas. Más allá de dar respuestas contundentes a estos problemas, los tres casos que Punto de Partida investigó en Oaxaca, Guanajuato y Tamaulipas, sirven como contrapunto para observar, detenidamente, el largo camino que queda por recorrer para garantizar a todo niño mexicano su derecho constitucional a la educación.

Estudiantes de primaria comparten computadoras para tomar clase.
Estudiantes de primaria comparten computadoras para tomar clase. (AP Photo/Marco Ugarte)

Una victoria sobre las circunstancias

En 2013, la prestigiosa revista de tecnología Wired dedicó una de sus portadas a una niña mexicana que logró lo impensable: estudiando en una escuela rural con considerables carencias, Paloma Noyola logró el primer lugar nacional de la prueba ENLACE en matemáticas. La escuela en la que se formó esta estudiante excepcional (la escuela Luis G Urbina de Matamoros, Tamaulipas) se enfrenta a las mismas limitaciones de infraestructura en las que se encuentran muchas escuelas del país. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por implementar nuevas estrategias tecnológicas para el aprendizaje, los sondeos son reveladores: según cifras del Instituto Mexicano para la Competitividad, en México hay 536 telesecundarias, 93 escuelas inscritas en el Programa Habilidades Digitales para Todos y 677 maestros en aulas que deben trabajar con tecnologías de la información y que no tienen acceso a la luz eléctrica.


El 30.5% de los mexicanos con sólo estudios de educación primaria abandonaron la escuela para buscar trabajo.

Estos datos demuestran que, a pesar de las iniciativas federales en materia de educación, los rezagos en la infraestructura escolar siguen siendo considerables. El caso de Paloma Noyola es también notorio si se considera que, en México, los rezagos educativos dentro de la población femenina siguen siendo mucho mayores a los de la población masculina. El 6.9% de las mujeres de 15 años y más en este país son analfabetas, mientras que, en el caso de los hombres, el porcentaje disminuye a sólo 3.6%. Respecto al grado de estudios de Paloma Noyola, las cifras no son más alentadoras: el porcentaje de mujeres matriculadas en primaria es del 48.9% mientras que, para los hombres, el porcentaje alcanza el 51.1%. Gracias al innovador sistema de un profesor destacado, esta estudiante ha vencido las contrariedades de un sistema educativo deficiente que sigue manteniendo una amplia desigualdad en cuestiones de género. Ésta es la historia de esta singular victoria.

En la escuela de Paloma Noyola hubo nueve alumnos que se situaron entre los mejores estudiantes de matemáticas del país. Dos de sus compañeras obtuvieron, después de ella, el segundo y tercer lugar nacional.

Una niña trabaja en sus tablas de multiplicar en el Estado de Guerrero.

Equilibrista de trabajo y estudios

La investigación de Punto de Partida encontró, con Karla Trujillo, otro ejemplo destacado de logros a pesar de la adversidad de las circunstancias. Esta joven estudiante vive, con su familia, en un circo itinerante. Por ese motivo, debe asistir a clases en una pequeña carpa que comparte con otros niños de vida similar a la suya. No cuentan con instalaciones gubernamentales y su maestra no se formó en la carrera magisterial. A pesar de eso, Karla Trujillo logró el tercer lugar del Estado de México en la prueba Enlace de 2008.


Un graduado de educación terciaria en México gana el doble que un adulto que sólo tiene estudios medios superiores.

Por demás, esta estudiante logró mantener un excelente nivel académico a la par de sus actividades laborales en el circo familiar. Este logro singular es particularmente loable en un país con una elevada tasa de mujeres desempleadas que tampoco tiene el privilegio de estudiar. Según cifras de la OCDE, en 2012, el 39% de las mujeres entre 20 y 24 años no estudiaban ni trabajaban. Esta cifra preocupante contrasta con el mismo porcentaje en hombres que sólo llegó al 10% en el mismo año. Queda esperar que los sueños de Karla Trujillo, como los de muchos otros estudiantes destacados en condiciones precarias, lleguen a realizarse con la meta envidiable y poco frecuente de una educación terciaria.

Las condiciones económicas son un factor esencial en la posibilidad de acceder a una escolaridad en México: entre las familias que perciben menos de 2047.49 pesos al mes, el 67.4% sólo tiene educación primaria. (Fuente: García, Bautista, Gómez y Freixas, Encuesta Nacional de Educación, Educación. Las paradojas de un sistema excluyente, p.144)

Miembros del equipo de básquetbol del equipo Triqui posan para una foto en la cancha de los Lakers de Los Ángeles.

Una pelota y la marginación indígena

Dentro de los personajes del año 2013, el equipo de Punto de Partida destacó los logros del equipo Triqui que conquistó la admiración y los corazones del mundo en un campeonato internacional de baloncesto. Entrenando con leños como pesas y corriendo descalzos sobre caminos pedregosos, estos jóvenes de una comunidad indígena de Oaxaca consiguieron el tercer lugar de la competencia. Esta historia es única y, desde entonces, ha seguido creciendo la merecida fama que conquistaron en las redes. Como parte de uno de los grupos más marginalizados de la sociedad mexicana (que, en 2010, alcanzó el 16% de la población nacional), el logro de estos niños no es poca cosa: según datos del CONEVAL, en 2012, el 72% de la población indígena en México se encuentra en estado de pobreza.


En México, dos de cada tres niños que no están en la escuela, entre los 6 y los 14 años, son indígenas. (Fuente: Sylvia Schmelkes: Educación y pueblos indígenas, problemas de medición, p. 7)

Por demás, después de sus logros, muchos de estos niños fueron becados para realizar sus estudios en el extranjero. Este privilegio es único considerando las condiciones educativas para las poblaciones indígenas en México. De acuerdo con cifras del Censo de Población y Vivienda del 2010, el 63.8% de la población indígena en este país solamente pudo acceder a la educación básica. Dentro de este mismo grupo marginalizado, sólo el 12.3% llegó a obtener una educación terciaria. No es, por eso, sorprendente notar que en el estado de Oaxaca, de dónde provienen estos talentosos niños y que tiene un alto porcentaje de población indígena, las tazas de analfabetismo superen el 16%. Un logro deportivo mayúsculo se convierte aquí en un prospecto único de futuros estudios para jóvenes miembros de una de las comunidades más marginadas del país. Sus victorias también señalaron conmovedoramente, en el plano internacional, las realidades de una profunda desigualdad económica, social y educativa entre las poblaciones indígenas de México.

En Oaxaca, estado natal de los niños Triquis, sólo un poco más de la mitad de la población infantil termina la educación primaria. (Fuente: INEGI)

Estudiante de la UNAM se encamina a su clase.

Historias únicas para pensar la realidad

La investigación periodística de Punto de Partida realizada entre el 2008 y el 2013 mostró aquí tres casos únicos de jóvenes estudiantes que vencieron, con el deporte y el estudio, la marginación social que aqueja a sus comunidades. Como un contraste significativo frente a la realidad generalizada de muchos niños mexicanos, estas investigaciones señalan las enormes carencias a las que se enfrenta el sistema educativo en México.

A pesar de progresos considerables en las dos últimas décadas, la situación educativa en este país sigue siendo precaria. En particular, los videos aquí presentados muestran a dos poblaciones que se enfrentan, con cifras preocupantes, a la desigualdad en México: las mujeres y las poblaciones indígenas. Los casos excepcionales que aquí se retratan deben considerarse, ciertamente, como logros únicos pero deben observarse, también, con preocupación: la educación es un derecho y nunca debería ser considerada, cotidianamente, como un privilegio inalcanzable.

Un voluntario limpia las ventanas de una escuela primaria mientras esta cierra como precaución para evitar contagios de influenza entre los niños.
Un voluntario limpia las ventanas de una escuela primaria mientras esta cierra como precaución para evitar contagios de influenza entre los niños. (AP Photo/Gregory Bull)

Más sobre educación:

En estos enlaces se encuentran, desglosadas y comentadas, muchas de las cifras que han sido expuestas aquí. En particular, el trabajo de Zubieta et. al. muestra un complejo y detallado panorama actual de la educación en México:

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