Tiroteo en Orlando e historia de masacres en Estados Unidos

Unos cuantos siglos de balaceras masivas en Estados Unidos

La accidentada historia del “terrorismo doméstico”

Los tiroteos, balaceras y masacres en Estados Unidos no son hechos aislados. Aunque no hay una definición satisfactoria para mass shooting (balacera masiva), sí hay suficientes datos para ver que, se defina como se defina, hay una cantidad importante de hechos que nos hacen pensar ¿qué pasa con toda esta violencia en los Estados Unidos?

Las balaceras masivas comenzaron desde 1845

Las balaceras masivas en el territorio que hoy pertenece a Estados Unidos comenzaron desde que las carreras de Este a Oeste se dispararon por la Fiebre del Oro en 1845. Corrieron pensando en el «Destino manifiesto», la idea de que Estados Unidos se construirá como nación sólo con la expansión de la población desde el Atlántico hasta el Pacífico. Hombres blancos de habla inglesa y con pistolas colgando de sus cinturones avanzaron sobre las tierras «desocupadas» con el fin de encontrar oro. Las tierras no tenían regulaciones occidentales de propiedad, por lo que cualquier persona podía clavar sus cuatro estacas y decir «¡esto es mío!». Naturalmente, los problemas comenzaban cuando alguien más clavaba sus estacas dentro de la nueva propiedad o cuando un extraño –alguien que no fuera hombre blanco de habla inglesa y con pistolas colgando de sus cinturones– se interponía en su camino: los pueblos nativos norteamericanos.

Si se trataba de ser un cruzado moderno de las grandes llanuras americanas, de encontrar oro y de proteger propiedades conseguidas de forma tan fácil como lo era el perderlas, entonces defenderse era una de la mayores preocupaciones. En el año 1500 había aproximadamente 12 millones de habitantes indígenas en el territorio estadounidense. Para finales del siglo XIX, es decir, 300 años después, 9 millones de hombres blancos habían llegado a las costas occidentales del continente, arrasando a su paso con las mayoría de la población indígena y, por si fuera poco, con 65 millones de búfalos. Se estima que para cuando los hombres blancos llegaron al Pacífico, sobrevivían apenas 237 mil indígenas en reservas. De este modo, durante tres siglos, casi 30 mil personas morían en balaceras cada año, es decir, casi 82 tiroteos tenían lugar diariamente, todo ello fruto de los principios de defensa de la propiedad, del territorio nacional destinado a los hombres blancos por el Destino Manifiesto y de la defensa propia.

“Cuánto ha costado una vaca que no está marcada” por Frederic Remington. Este cuadro muestra los momentos después de una lucha entre unos vaqueros y unos presuntos ladrones. (Wikipedia/Frederic Remington, Dominio Público)

What An Unbranded Cow Has Cost by Frederic Remington, which depicts the aftermath of a range war between cowboys and supposed rustlers. (Wikipedia/Frederic Remington, Dominio Público)

Una vez que los colonos llegaron a la costa Occidental y cuando las tierras fueron totalmente repartidas, el oro encontrado y las líneas de comunicación construidas, cabía hacer la pregunta: ¿de qué o de quién restaba defenderse?

Global Research publicó en 2013 un buena recopilación de datos sobre las balaceras masivas. De acuerdo con el documento,

las balaceras masivas han existido desde hace mucho tiempo en Estados Unidos, pero la violencia pública y aleatoria va en ascenso.

La misma publicación dice que en Estados Unidos ha habido, históricamente, dos modalidades de masacres. Desde 1930 (30 años después de la llegada de los hombres blancos al Pacífico) hasta 1960, la mayoría de las balaceras estaban relacionadas con familicidios y con grandes crímenes. Las armas ya no servían para defender la tierra o la propiedad, sino para cometer crímenes y asesinatos por razones personales, sea la venganza o el enriquecimiento — según las razones ofrecidas por tal estudio. Respecto a esta primera modalidad, el mismo estudio cuenta 22 balaceras masivas de 1900 a 1959.

En cuanto a la segunda modalidad, desde 1960 hasta hoy, la mayoría de las balaceras ocurren en espacios públicos contra objetivos o transeúntes anónimos. El estudio cuenta 135 balaceras de 1960 a 2013.Los peores años han sido 1991, 1999 y 2012 — hoy podemos incluir a la lista de los peores años también 2013, 2014, 2015 y, lamentablemente, 2016 — . Hasta 2013, el 71% de las balaceras ocurrieron en escuelas o negocios y, según la fuente, 67 de los atacantes tenían problemas de salud mental, de los cuales 55 obtuvieron las armas legalmente.

Klebold y Harris, autores de la masacre de Columbine. (AP Photo/Jefferson County Sheriff Dept.)

Klebold y Harris (AP Photo/Jefferson County Sheriff Dept. )

Holmes, el tirador de Aurora, Colorado. (AP Photo/Denver Post, RJ Sangosti, Pool, File)

Holmes (AP Photo/Denver Post, RJ Sangosti, Pool, File)

Los números que ofrece AJ Shnack son terribles: antes de 2011, balaceras públicas masivas en Estados Unidos ocurrían cada 200 días. A partir de 2011, ocurrían cada 78. En 2016 ocurrieron a diario o cada segundo día.

La pregunta es urgente: ¿qué ha sucedido desde 2014 hasta el 12 de junio de 2016?

Balaceras masivas desde 2014 hasta el domingo pasado en Estados Unidos

Con muertos o no, públicas o no, en 2014 se presentaron 280 balaceras; en2015, 330; y en lo que va de hasta el momento del tiroteo en el Pulse en Orlando, 136 — algunos cuentan 173 — (el 12 de junio fue el día 164 de 2016). Mother Jones publica y actualiza constantemente una base de datos en la que excluye las balaceras que tienen relación con violencia doméstica, con pandillas y conflictos personales. Los números dicen que desde 1982 hasta el domingo pasado ha habido por lo menos 80 balaceras que cumplen con las características de la segunda modalidad propuesta por Global Research: balaceras masivas en espacios públicos contra objetivos anónimos y, además, complementada por la definición de balacera pública (mass shooting) ofrecida por el FBI:

CUATRO o más personas heridas de bala o muertas por bala en un mismo incidente, al mismo tiempo y lugar, y con un solo atacante.

Según las estadísticas, las balaceras masivas se concentran en el tercio oriental del país y en California.

Además, los perpetradores de los asesinatos más importantes según Washington Post, tienen en común ser hombres blancos, con signos de desórdenes mentales y haber adquirido las armas legalmente.

Las peores balaceras masivas

La balacera masiva de Orlando ha sido la más grande en años en Estados Unidos. Superó por mucho el récord de muertos y heridos alcanzado por la balacera de 2007 en la Universidad Técnica de Virginia.

En 2012, en Newtown, Connecticut, una persona armada asesinó a su madre, a seis adultos y 20 niños del primer año de educación elemental en la Escuela Primaria Sandy Hook antes de suicidarse. En 1984, James Oliver asesinó a 21 empleados de un McDonald’s en San Ysidro, California. En diciembre del 2015, 14 personas fueron asesinadas y 22 resultaron heridas en la masacre de San Bernardino, también en California. Esta última balacera y la del domingo pasado presuntamente tienen relación con Daesh.

Sólo desde 2011 hasta la masacre de San Bernardino se cuentan 25 balaceras masivas con un número considerable de muertos y/o heridos.

Violencia armada

Hasta junio de 2016 se registraron casi 6 mil muertes y casi 12 mil 300 heridos por armas de fuego. En este mapa se pueden apreciar los datos registrados por ciudad y hasta por barrio. La mayor cantidad de muertes ocasionadas por armas de fuego son suicidios (Estados Unidos tiene una de las tasas de suicidio más alta del mundo y va en aumento), seguido de homicidios y actividad policiaca. La cantidad de personas en Estados Unidos de 2000 a 2013 que tuvieron una muerte relacionada con armas de fuego supera a todo el conjunto de personas que mueren de SIDA, de sobredosis de drogas ilegales, en guerras y en actos terroristas.

(AP Photo/David Goldman)

(AP Photo/David Goldman)

Las balaceras masivas, aun así, representan sólo una pequeña fracción (1.5%) de la violencia armada en Estados Unidos. Alrededor de 30 mil personas mueren cada año por heridas de bala o relacionadas con pistolas.La cifra hoy es la misma o más alta que durante los 300 años de matanzas a indígenas norteamericanos.

En Estados Unidos hay casi un arma por persona, aproximadamente 300 millones. Si suponemos que una persona es propietaria de un arma de fuego, el conjunto de estadounidenses armados sería al menos 128 veces más grande que el ejercito más numeroso del mundo: el chino.Existe una correlación entre la distribución geográfica de la propiedad de armas de fuego y la homicidios perpetrados con las mismas. La correlación entre la localización geográfica de propiedad de armas de fuego y los suicidios es aún más clara. Desde hace aproximadamente 10 años, la tasa de homicidios con armas de fuego ha bajado, pero la de suicidios ha aumentado drásticamente.

El problema de las armas, entonces, no es el terrorismo por parte de grupos organizados. Los muertos por homicidios con armas de fuego superan por mucho a los ciudadanos estadounidenses muertos por algún acto terrorista.Además, la violencia armada es cara, muy cara. Con todo lo que implica el estatus legal de ciertas armas de fuego y las consecuencias de ello, el costo total (incluyendo armas, servicios de emergencia, hospitalizaciones, juzgados, prisiones, costos indirectos — salarios y baja calidad de vida de los sobrevivientes — , etc.) es de 229 mil millones de dólares al año. Esta cantidad de dinero es casi la misma que se destina a los servicios médicos.

(AP Photo/Brennan Linsley)

(AP Photo/Brennan Linsley)

Si existen 300 millones de armas en posesión en Estados Unidos, quiere decir que la población apoya fuertemente el derecho a poseer y portar armas de fuego. En el Black Friday del año 2015, la compra de armas rompió récord. Además, las fuerzas conservadoras de la NRA (National Rifle Association, Asociación Nacional del Rifle) defienden el derecho de poseer armas aludiendo a la Segunda Enmienda de la Constitución de la Unión Americana. Apoyaron desde 2009 nuevas leyes para facilitar la posesión y portación de armas. Ahora, 8 estados permiten portar armas de fuego en bares. En Missouri, los ciudadanos respetuosos pueden llevar armas aun en estado de intoxicación y tienen el derecho de disparar en defensa propia; en Kansas se pueden llevar armas en actividades escolares; en Utah y Nebraska aún las personas que tienen acusaciones criminales pueden comprar y portar armas, respectivamente; en Luisiana, se pueden llevar armas a los templos religiosos; el estado de Virginia ordenó destruir los registros en las tiendas de armas.

La industria armamentista estadounidense muchas veces tiene escaladas luego de balaceras como la de Orlando y las ganancias de los dueños de esta rama de producción aumenta. Hay una masacre, luego crece la demanda de armas de fuego y una población creciente se arma. Sus estrategias de mercado están ligadas a los momentos de coyuntura política: Cabela, productor de pistolas, aumentó el número de mercancías durante la elección de 2012. A veces, algunas empresas donan una porción de sus ventas a la NRA.

Las razones

Podemos decir que el uso de armas en balaceras durante la segunda mitad del siglo XIX fue en aras de la defensa de la propiedad y de la defensa personal en la expansión territorial hasta el Oeste. Las balaceras contra los indígenas norteamericanos también eran públicas, masivas y con intenciones anónimas, como las de hoy. Probablemente, durante los años que le siguieron, las armas se usaron para adquirir riquezas de las cuales no gozaron esos que llegaron tarde a recoger el oro del Pacífico o los que no cargaban con cuatro estacas para marcar territorios.

Un vaquero del viejo Oeste. (Wikipedia/John C. H. Grabill, Dominio Público)

La diferencia entre las primeras balaceras y las de hoy reside en la identidad del atacante. Mientras los atacantes contra los indígenas se consideraban a sí mismos los propietarios de las tierras –aun cuando fueran realmente los extranjeros– hoy, los atacantes se encuentran dentro de la misma comunidad a la que atacan, sea un lugar de trabajo, una escuela, un barrio, ciudad, estado o país. De ahí que las balaceras masivas parezcan algo nuevo cuando en realidad tienen siglos de existencia.

Hoy se argumenta que la posesión de armas es un derecho defensivo de la población norteamericana y tal postura está respaldada por la Constitución. El ex candidato republicano Ted Cruz, además de poseer armas por si se presentara algún caso de defensa personal, también prepara tocino con ellas.

El gran problema de la violencia armada es la facilidad de adquirir armas de fuego en Estados Unidos. Las muertes por armas de fuego en este país son las más altas en el mundo. Las balaceras masivas tienen la intención de atraer más atención y de focalizar la violencia, pero la violencia armada y cotidiana en Estados Unidos no tiene gran resonancia en los medios como las balaceras masivas.

Ahora, ¿por qué suceden las balaceras masivas, públicas y anónimas? Las razones que se han dado son diversas. A veces se alude a problemas personales, religiosos; esta vez, claramente homofóbicos, etc.

(AP Photo/Phelan M. Ebenhack, File)

(AP Photo/Phelan M. Ebenhack, File)

Casi siempre se afirma que los atacantes tenían “problemas de salud mental”. Lo anterior lleva a una estigmatización peligrosa y fácil: se trata de un argumento que, en el fondo, deja la violencia del lado de un “otro”, supuestamente lejano, presumiblemente incomprensible. La cuestión, no obstante, como lo señalara Barack Obama, no es ajena a ninguno: es un problema doméstico, un asunto endogámico, propio. ¿De dónde viene esa obsesión por la defensa personal que puede llevar a asesinatos masivos? ¿De dónde procede la rabia acumulada por aquella nación y por qué se manifiesta en asesinatos masivos? ¿Es suficiente aludir siempre a la salud mental o habría también que hablar de regulaciones estatales?

(AP Photo/Matt Rourke)

(AP Photo/Matt Rourke)

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