Reino Unido amenaza por error con deportar a ciudadanos de la UE

Brexit: guía para entender qué es y cómo afecta a México

Hoy, formalmente, Theresa May, la primer ministro de Reino Unido, comenzó formalmente con el Brexit, la salida de su país de la Unión Europea. Aquí te explicamos lo que pasó y cómo nos podría afectar el Brexit:

El 23 de junio del 2016, el mundo fue testigo de un acontecimiento histórico. Después de formar parte de la Unión Europea durante más de 40 años, Reino Unido celebró un referéndum sobre su permanencia. El resultado lo conocemos: el 51.9% de los votantes optó por el Brexit, es decir, la salida de este país del bloque europeo. Lo anterior se gestó en un clima de controversia y de tensiones que involucran una serie de argumentos y conflictos de corte económico, político y de identidad nacional. Por lo demás, en cuanto vio la luz, la noticia provocó un cúmulo de efectos delicados en términos de finanzas y mercados internacionales. El mundo entero sucumbió a una especie de alerta generalizada. No es para menos: lo que distingue a los mercados globales es, entre otras características, el efecto dominó que una caída importante es capaz de desatar en los flujos financieros de muchos países y sociedades. Ya se ha hablado mucho de las consecuencias que el Brexit tendrá en la economía de México. Una revisión general de lo que se dice señala que, en efecto, el panorama no es muy alentador.

Brexit: ¿qué pasó allí?

Vale la pena hacer una pequeña recapitulación de lo acontecido. Hasta hoy, la Unión Europea se componía oficialmente por 28 países de la región. Sin embargo, Reino Unido decidió abandonar su filiación al bloque. Su salida supone un revés histórico y un golpe delicado para las naciones que aún integran el organismo. Debido al resultado, el entonces primer ministro David Cameron anunció su renuncia, a pesar de que el referéndum en cuestión fue una de sus promesas de campaña en las elecciones parlamentarias de 2015. Este compromiso fue producto tanto de las presiones del Partido Conservador, su partido, como del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés), que se distingue por una posición nacionalista de derechas y por abogar completamente por la salida del país del bloque europeo. Así pues, tras la votación existe un cúmulo de tensiones antiguas y otras no tanto: desacuerdo con la burocracia de la Unión Europea, orgullo británico, defensa de la soberanía nacional, control de la inmigración. Finalmente, es preciso recordar que, aunque no haya adoptado el euro, Gran Bretaña se integró al mercado único en 1993. Este convenio promueve el movimiento libre de personas y bienes como si los miembros del bloque fuesen un solo país, lo que parece no gustar a muchos británicos.

Los partidarios de que Reino Unido permaneciese en la Unión Europea poseían argumentos que, en su mayoría, abogaban por cierto espectro de seguridad económica: siendo miembro del bloque, Reino Unido podría ganar mucho más gracias a la libre venta de bienes y servicios entre integrantes del organismo; además, esos inmigrantes deseosos de trabajar en territorio británico podrían fungir como un motor de desarrollo económico que, eventualmente, convendría al financiamiento de servicios públicos y de empresas privadas. Por otro lado, el sector que aboga por el abandono de la Unión Europea argumenta que su adhesión a esta es un obstáculo burocrático para Reino Unido, quien da más beneficios de los que percibe; además, para ellos es importante recuperar el control de sus fronteras nacionales y, así, reducir el número de extranjeros que llegan al país.

Los efectos no se hicieron esperar. La decisión de salir del bloque implicó un desplome notable de la libra esterlina, depreciándose hasta 8%, su nivel más bajo desde 1985. Además, el Departamento del Tesoro Británico previene, en términos generales, una recesión económica en el corto plazo, cuya gravedad es aún indeterminable. Al parecer, las consecuencias específicas del Brexit dependen, en gran medida, de los acuerdos concretos que se establezcan entre la Unión Europea y el Reino Unido antes de su separación. El mayor factor de riesgo, para Reino Unido y para cada entidad relacionada económicamente con él, es la incertidumbre. Esta es la causa de las caídas de las bolsas europeas –de entre 5% y 10%– que se suscitaron a partir de la decisión de Reino Unido.

En este sentido, ¿cuáles podrían ser las consecuencias para países más cercanos al nuestro?

América Latina: situando los efectos de la incertidumbre

Latinoamérica posee un comercio limitado con la economía británica. En efecto, existe una inversión por parte de Reino Unido en algunos de estos países, pero no de las dimensiones que ellos sostienen, por ejemplo, con Estados Unidos de América. Al parecer, el Brexit no representa una amenaza existencial para las economías latinoamericanas involucradas. Colombia, el país latinoamericano que más depende de la compra británica, vende a Reino Unido solamente el 2.5% del total de su exportación. Le sigue Brasil, que vende a los británicos sólo el 1.7% de sus totales exportados.

Sin embargo, para los estados latinoamericanos involucrados comercialmente con Reino Unido, la salida del bloque europeo puede significar costes de operación. Gracias a la Unión Europea, el país británico gestó los tratados que permitieron la asociación con naciones latinoamericanas. Así, la tentativa de continuar las operaciones podría implicar la redefinición de los tratados y, por ende, una nueva estipulación de los mismos. Por ejemplo, Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, declaró que el Brexit podría significar un dolor de cabeza para su país en tanto haya que hacer renegociaciones. Al parecer, los que apoyaban que Reino Unido permaneciese en el bloque argumentaban que, para los inversores extranjeros, es más atractivo pactar con la Unión Europea en conjunto que con los británicos en particular. Sin embargo, los defensores del Brexit dicen que es mejor librarse de la burocracia propia del bloque, pues así será más sencillo dinamizar la búsqueda de negocios en el exterior.

Lo cierto es que el desplome en la libra esterlina implica una necesaria disminución del poder adquisitivo de Reino Unido. En este sentido, sus inversiones en países extranjeros podrían disminuir los ingresos totales de estos. En el marco de lo anterior, el caso mexicano aparece como un caso especial cuya evaluación es compleja.

México y el Brexit: incertidumbres, sistemas vulnerables

Del ingreso total de su exportación, México obtiene el 0.65% de lo que vende directamente a Reino Unido. Forbes México publicó hace unos días un artículo en que se da cuenta de la opinión de Carlos Capistrán, economista jefe del Bank of America para México. Según este organismo, el impacto directo del Brexit en la economía mexicana será modesto, ya que el comercio entre las dos naciones es pequeño y las posiciones de los bancos ingleses en México no son tan grandes. Sin embargo, sí puede haber un impacto indirecto si se considera la reducción en el comercio global causada por una mayor incertidumbre en cuanto a los procederes de Reino Unido. Además, el golpe a través de Estados Unidos podría ser mayor. Es preciso entender que, en el complejo engranaje de relaciones comerciales establecidas entre los países del mundo, el peso mexicano está en una situación volátil.

Todo esto se vuelve más complejo ante la incertidumbre del tratado de Libre Comercio de América del Norte y la necesidad, tanto de Reino Unido como de México, de afianzar tratados económicos.

Otros medios informativos reportan una situación más grave. BlackRock, la empresa más grande de gestión de inversiones, considera que el referéndum británico representa un franco riesgo para los mercados del mundo. Por otra parte, un estratega de CI Banco dijo que el impacto sobre el peso va a intensificarse hasta que se esclarezca cabalmente cómo la Unión Europea y Reino Unido resolverán su nueva situación. Según estrategas de Banamex, el Brexit podría significar un incremento fuerte en la aversión al riesgo global, afectando los activos financieros de las economías emergentes, como la que posee México. Además, no sólo es el peso lo que queda en un terreno vulnerable, también los flujos de comercio e inversión podrían variar.

El trámite parlamentario del proyecto de ley que debe autorizar el 'Brexit' se adentra en su recta final este lunes al regresar a la Cámara de los Comunes, donde los diputados debatirán dos enmiendas aprobadas por los Lores. (Getty Images)

México posee hoy un tratado de libre comercio con la Unión Europea (TLCUEM), que podría alterarse por el Brexit. Ello, por lo tanto, podría también implicar renegociaciones con ambas partes. Una situación así nunca viene sin costes operativos, sin cierto tiempo para repensar las nuevas condiciones de la situación.

Es un hecho que el Brexit –o mejor, la incertidumbre mundial– será motivo de un proceso de inestabilidad financiera. Aparentemente, no podemos prever aún los efectos más graves de la situación. Sin embargo, el acontecimiento mismo exige ser observado, pues a partir de su estudio podríamos determinar cuál es la forma de proceder ante un conflicto de esa naturaleza. Si México es una economía emergente y, por lo tanto, vulnerable a este tipo de eventos, entonces podemos comenzar a analizarlos para saber actuar cuando vuelvan a gestarse.

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