100 años de Leonora Carrington: la novia del viento

En 1917 Inglaterra que se encontraba en plena guerra, ese año nace Leonora Carrington, en un pueblo de la zona rural de Lancashire al noroeste de aquel país sin imaginar que pasaría sus últimos días en un país muy distinto al suyo: México.

Leonora siempre tuvo una postura firme en contra de las autoridades, lo demostró de inmediato con su familia, en cuanto tuvo la posibilidad de irse y alejarse de la vida acomodada y del colegio católico al que asistía lo hizo. Al cumplir los 19 años se escapó a Londres para ingresar en la academia de arte de Amédée Ozefant.

Max Ernst

Leonora, la surrealista, la mística y soñadora, siempre estuvo dispuesta a dar todo lo que tenía por las personas que quería y así fue cuando conoció su primer amor Max Ernst. Ella tenía 20 y él 47, se convirtió en su escape de la realidad, su mundo les pertenecía. Se enamoraron de inmediato, su amor rompía las convenciones de aquella época, ella venía de una buena familia, era estudiante, tenía 20 años y él tenía una reputación de mujeriego, dos matrimonios fallidos, sin dinero, le doblaba la edad y era artista. Sin embargo no les importó.

Se mudaron a la ciudad del amor, el arte y la inspiración: París. Ahí Leonora compartió tiempo y espacio con Louis Aragon, Paul Éluard y Nusch, Marcel Duchamp y André Breton. Las riñas con la ex mujer de Ernst hicieron que se mudaran a Saint-Martin en el sureste del país. Compraron una casa y los dos comenzaron a trabajar en sus obras, ella se encontraba fascinada con lo que había descubierto y conocido del surrealismo. Esculpían, pintaban, escribían poesía, su casa se convirtió en una galería surrealista donde era posible encontrar arte en todas las paredes y rincones. Eran una extensión de la casa que la transformaba en varias representaciones antropomórficas de sus dos habitantes: “Loplop, el rey de los pájaros” y su compañera la “Novia del viento”.

Leonora Carrington y Max Ernst

Segunda Guerra Mundial

La guerra estalló y su vida cambió, Max Ernst fue declarado enemigo del régimen del presidente de Francia en septiembre de 1939. Su detención y posterior encarcelamiento en el campo de Les Milles fue para Leonora Carrington un golpe tan duro que la desestabilizó.

En su diario escribió:

Estoy desesperada y locamente enamorada de Max. Sigo pintando pero sólo para no volverme loca. Quiero que únicamente viva para mí y conmigo. Quiero tenerlo siempre. Quiero estar en el mismo cuerpo que él…

Leonora tuvo que huir a España por su salud y por una invasión de las fuerzas nazis alemanas. Ahí fue ingresada en un hospital psiquiátrico de Santander, tuvieron que internarla en un hospital por seis meses, mientras el conflicto bélico cesaba y Max se liberaba de prisión. Ninguno de los dos sabía del otro. Ella recluida y él esperándola como un loco desesperado. Así duró años enteros. Vendió la casa donde vivió con Max y comenzó a tener éxito en su carrera artística.

En ese tiempo se reencontró con un amigo y artista mexicano: Renato Leduc, a quien le pidió un desesperado auxilio para huir. La única solución era casarse, lo hicieron y ella se convirtió en la esposa de un diplomático extranjero. Salieron de Europa para llegar a México, con escala en Nueva York.

México

Llegaron a México, lugar del que Leonora se enamoraría y lo volvería su nuevo amor; un país mágico, surreal, extraño, habitado, caótico y con orden a la vez, el lugar al que Carrington llamaría hogar.

En 1943, ya instalada en México se divorció de Renato, pues su matrimonio era un convenio. Un par de años más tarde volvió a pasar por el altar, pero en esta ocasión con el fotógrafo Emericko Weisz, el compañero de Robert Capa, con quien pasó 61 años casada y tuvo dos hijos: Gaby y Pablo.

Leonora carrington y Emerico Weisz

Durante esta etapa, restableció sus lazos con varios de sus colegas: André Breton, Benjamin Péret, Alice Rahon, Wolfgang Paalen y la pintora Remedios Varo. Con ésta última creó una amistad peculiar, ambas surrealistas habían llegado a México como parte del exilio. Ahondaron en la autoexploración, crearon varios proyectos como obras de teatro y se divirtieron realizando sus obras que lograron regalarle al público un mundo imaginario. Las dos influyeron sus obras. Se convirtieron en socias artísticas y amigas.

La primera exposición de Leonora en México fue una pequeña galería de muebles, Clark Decor, en 1950. En aquel entonces el arte en México era dominado por muralistas, era complicado abrir paso al arte de Leonora, sin embargo eso cambio con su exposición en la Galería de Arte Mexicano y cuando comenzó a participar en una colectiva en torno a Frida Kahlo.

Leonora Carrington, dejó entrever en sus obras un ciento de símbolos ocultistas ligados, por una parte, a su fascinación por la mitología celta y las culturas indigenas mexicanas, y por otro, a sus visiones oníricas y a las revelaciones extrasensoriales que le ocurrían, quizás, tras su brote psicótico que la llevó al internamiento.

En México,  es la protagonista de una serie de obras que intentan explicar la simbología de los sueños fabricados en su nueva nación, un sitio surrealista por excelencia, cuya cultura aún yace impregnada de su origen; la mística prehispánica en la vida cotidiana. Una de sus mayores obras en México se encuentra en el Museo Nacional de Antropología, es el mural El mundo mágico de los mayas, para el cual la pintora se fue a vivir a Chiapas, a la selva, con el fin de observar a los mayas vivos y no a los históricos.

El mundo mágico de los mayas

En sus pinturas abundan los personajes y las figuras híbridas, que son mitad humano y mitad animal, así como criaturas fantásticas. Su obra delinea a seres fantásticos, animales con miradas encantadas, universos oscuros y míticos en los que prevalecen los ritos celtas, la psicología junguiana, la alquimia y el budismo.

Lo que hacía diferente a Carrington de los demás surrealistas era que en su arte refleja la identidad, la sexualidad y la sensibilidad femenina. La vida de la pintora fue un ciclón de sueños, pero también de pesadillas que le provocaron estados de delirio a causa de la guerra.

¿Quién era Leonora?

“la locura puede llevarte a la iluminación”

Advertió Carrington, una prodigiosa artista y alquimista mexicana de origen inglés, que pasó los últimos 43 años de su vida en México.

Era la «la novia del viento» para  Max Ernst; «una mujer indomable, un espíritu rebelde, una leyenda» para la escritora Elena Poniatowska; y «la que nos libera de la miserable realidad de nuestros días» para Luis Buñuel.

Ella, sin embargo, se definió como

Una persona como cualquier otra que ha descubierto en la vida simplemente lo que ha podido

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